Si René Descartes es el filósofo con el que da comienzo la filosofía moderna, Immanuel Kant (Prusia, s. XVIII) es el filósofo que la culmina y cierra (y que, en cierto modo, representa el tránsito al periodo de la filosofía contemporánea).
Kant es también conocido como el filósofo de la Ilustración, no solo por ser, seguramente, el filósofo más importante del siglo XVIII, sino por ser también uno de los pensadores que mejor analizó y expuso el espíritu de su tiempo.
Según Kant, la Ilustración tiene como uno de sus objetivos principales el de que las personas sean autónomas (o "mayores de edad" en sentido filosófico), es decir, capaces de establecer
por sí mismas aquello en lo que se ha de creer y aquello que se debe hacer (o lo que es lo mismo, capaces de establecer o reconocer la ley de lo
que es verdad y la norma de lo que es bueno). La razón, dice Kant, es el
instrumento que tenemos para establecer tales leyes o principios: tanto las del
conocimiento como las de moral (porque la razón tiene dos aspectos o usos: el
teórico-cognoscitivo y el práctico-moral).
Ahora bien, ¿de qué razón hablamos? ¿De la razón pura
y capaz de todo del racionalista (como Leibniz o Wolff)? ¿O de la razón más
modesta y mezclada con la experiencia del empirista (como Locke o Hume)? ¿Qué es, en suma, la
razón? ¿Cuáles son sus límites y posibilidades? Para clarificar todo esto Kant
emprende su filosofía “crítica”, que pretende investigar y establecer el
verdadero poder de la razón (según la propia razón), tanto en su uso teórico
(en la Crítica de la razón pura) como en su uso práctico (en la Crítica de la
razón práctica).
Fruto de la crítica de la razón teórica será su teoría
del conocimiento: el criticismo o idealismo trascendental. Y fruto de la crítica de la razón
práctica será su teoría moral: el formalismo ético. Con ambas teorías Kant
pretende responder a dos de las grandes inquietudes que le condujeron a la
filosofía: la pregunta por el conocimiento (¿qué puedo conocer?), y la pregunta
moral (¿qué debo hacer?). Tanto le intrigaron estas cuestiones que cuando murió
dejo grabado en su tumba esta frase: "Dos cosas llenan el ánimo de
admiración y respeto: el cielo estrellado sobre mi y la ley moral en
mi". El misterio de la realidad y el misterio de la libertad; lo que está
fuera del hombre y lo que está en su interior. ¿Caben preguntas más hondas que estas?
Para ir tomando fuerzas os invitó a que ocupéis poco más de veinte minutos en ver el vídeo que aparece abajo. Después podréis escuchar la canción de Kant y así, de paso, repasáis el inglés... Ah, y tenéis, también abajo, una divertida campaña publicitaria (aunque habría que discutir un poco de ella) en la que se usa la teoría moral de Kant para animar a la gente a comportarse "como es debido" en el tranvía.
Y aquí, la presentación de clase:


No hay comentarios:
Publicar un comentario