El pensamiento del filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900) es tan controvertido como las interpretaciones que se han hecho del mismo. Considerado como uno de los "filósofos de la sospecha", junto con Marx y Freud (todos "sospechaban" que tras los valores e ideales occidentales había fuerzas ocultas no desveladas: el miedo u odio a la vida, la infraestructura económica, el inconsciente psicológico...), Nietzsche ha sido el mayor inspirador de la filosofía "postmoderna" y uno de los mayores críticos de la metafísica, la religión, la moral y, en general, la cultura occidental. La fuerza, radicalidad y novedad de sus ideas (muchas de las cuales –“eterno retorno”, “muerte de Dios”, “nihilismo”, “voluntad de poder”, “superhombre”...— forman ya parte del lenguaje filosófico de nuestro tiempo), la intensidad y originalidad de su estilo literario (poético, aforístico, críptico), y la necesaria ligazón entre su obra y su atormentada vida, hacen de Nietzsche uno de los filósofos más influyentes y fascinantes de nuestro tiempo.
El pensamiento de Nietzsche, tanto por su forma como por su contenido, no permite distinciones claras entre los distintos ámbitos de la investigación filosófica (ontología, antropología, epistemología, ética...), aunque sí podríamos decir que todo él se compone, al menos, de estos cuatro ingredientes básicos:
1. Vitalismo
apasionado.
2. Crítica feroz de la civilización occidental.
3. Humanismo trágico. Nihilismo y muerte de Dios.
4. Voluntad de poder.
2. Crítica feroz de la civilización occidental.
3. Humanismo trágico. Nihilismo y muerte de Dios.
4. Voluntad de poder.

Casi diríamos, en broma, que son los mismos componentes de la "filosofía" atribuida a algunos movimientos contraculturales y musicales (por cierto, Nietzsche era un gran melómano y músico el mismo mismo), como el punk de los años 70 y 80 del pasado siglo:
1. ¡Vive a tope! ¡La vida es una droga dura!...
2. ¡La sociedad es una mierda! ¡¡Destruye!!
3. ¡No existe el futuro! ¡No hay un sentido "más allá": la vida misma, ciega, irracional, es el sentido! ¡Carpe diem!
4. ¡Haz de verdad lo que quieras! ¡¡ Crea, impón tu voluntad, vive, baila, goza, sufre, vive sin esconderte detrás de los razonamientos!! La filosofía no es más que otra forma de tener miedo...
Claro está que Nietzsche pensó en todo esto mucho más, para algo era un filósofo. Tomemos ahora un "aperitivo" de sus ideas (les daremos más consistencia en próximas entradas):
Esta concepción vitalista e irracionalista de la realidad conduce a una propuesta moral radicalmente distinta a la de otros filósofos: para Nietzsche, la vida ha de ser una entrega igualmente ciega y apasionada a esa danza salvaje que es la realidad. Vivir por vivir, diciendo sí a todo, con todas las consecuencias, dolorosas y placenteras. Vivir como Dionisos, el dios borracho de los griegos, sin freno, sin la carga de la tradición, ni la promesa de ningún futuro, pues solo existe el instante repetido, rítmico como un latido. Hay que vivir poseídos por el espíritu libre y embriagador de la música...
Desde una perspectiva general, la filosofía de Nietzsche es una crítica radical de la cultura occidental que, según el filósofo alemán, representa una inmensa estafa desde
Sócrates y Platón (y, sobre todo, desde ese "platonismo para pobres" que es el cristianismo). La filosofía, la ciencia, la religión, la moral tradicional…
Todo lo que llamamos cultura ha sido un intento de negar cobardemente la Vida; de ocultar la realidad
tras ese “más allá” de las ilusiones metafísicas, científicas y religiosas; de
castrar nuestros más auténticos deseos con el cepo de la moral del sacrificio,
el miedo y la culpa…
Pero todo ha sido en vano, según Nietzsche. Dios ha muerto. Dios son todas las ilusiones, los falsas ideas, conceptos, valores con los que hemos sido engañados, negados, castrados. Todo eso se desvanece en nuestra época (en la de Nietzsche, que es también la nuestra). La propia filosofía y la ciencia no pueden ocultar por más tiempo que todas esas ideas, conceptos, valores, no eran nada (nihilismo); que el mundo no es racional, que la realidad y la vida humana carecen de finalidad y de un sentido que quepa encerrar en conceptos... La antropología nietzscheana presenta al ser humano como un animal filosóficamente enfermo (tal vez, como él mismo, que vivió envuelto casi permanentemente en la enfermedad), abocado a una lucha trágica, inútil, solitaria, pero heroica y bella, por dotar de sentido a lo que no lo tiene.
Pero todo ha sido en vano, según Nietzsche. Dios ha muerto. Dios son todas las ilusiones, los falsas ideas, conceptos, valores con los que hemos sido engañados, negados, castrados. Todo eso se desvanece en nuestra época (en la de Nietzsche, que es también la nuestra). La propia filosofía y la ciencia no pueden ocultar por más tiempo que todas esas ideas, conceptos, valores, no eran nada (nihilismo); que el mundo no es racional, que la realidad y la vida humana carecen de finalidad y de un sentido que quepa encerrar en conceptos... La antropología nietzscheana presenta al ser humano como un animal filosóficamente enfermo (tal vez, como él mismo, que vivió envuelto casi permanentemente en la enfermedad), abocado a una lucha trágica, inútil, solitaria, pero heroica y bella, por dotar de sentido a lo que no lo tiene.
Esto y mucho más es Nietzsche. Como ejercicio práctico, podéis ir a correr y bailar bajo la luna, armados del martillo de aporrear conceptos, y a los sones de la música de Wagner... (O salir a las calles, si así lo decidís, armados con un spray de pintura y con la música a todo volumen tronando en las orejas...). Aquí tenéis, también, uno de nuestros programas de radio, en el que el Doctor Nietzsche analiza clínicamente la condición del hombre contemporáneo. Y aquí otro, en el que se presenta la famosa distinción nietzscheana entre lo apolineo y lo dionisíaco.
Pero si lo que queréis es comenzar bailando como locos, os dejo debajo dos vídeos geniales, uno de Robe Iniesta (con reflexión incluida) y otro de nuestro exalumno Piter. Valga también esta lista de películas relacionadas con Nietzsche y su filosofía.
Y a continuación, la presentación de clase:




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