martes, 18 de abril de 2017

¿Pueden los ciegos conocer el color azul? El debate entre empiristas y racionalistas.


Los micrófonos ocultos de la Caverna captaron hace poco esta conversación entre un Empirista (E) y un Racionalista (R). A ver que os parece.

E: ¡Los datos, los hechos, el experimento bien hecho! Gracias a todo eso el conocimiento ha avanzado a pasos de gigante desde la revolución científica del XVII hasta nuestros días.
R: Es decir, que las ideas verdaderas son las que se corresponden con los datos, vamos, con lo que vemos.
E: Básicamente sí. En la ciencia también se razona y se deduce, pero la piedra de toque para verificar una teoría científica es que sus predicciones se correspondan con los datos observables. Es decir, que el astrónomo (por dar un ejemplo) diga que tal cometa va a pasar por el cielo tal día a tal hora y… ¡pase!
R: ¿Y cómo estás tan seguro de que esta concepción empirista de la verdad es la verdadera?
E: No te entiendo.
R: Sí. Tú dices que lo verdadero es lo que coincide con lo que ves. ¿Pero cómo sabes que esto mismo es cierto? ¿Por qué crees que sólo es creíble lo que ves? ¿Ves también eso? ¿Se ha demostrado con algún experimento que los experimentos son la forma adecuada de averiguar la verdad?
E: No es necesario. Tú, como yo, aceptamos que la verdad es la correspondencia de nuestros pensamientos con la realidad. Y la realidad es este mundo que vemos. ¡Es de sentido común!
R: Bueno, eso que tú llamas de sentido común yo lo considero, más bien, una teoría sobre la realidad. Y no hay que aceptarla sin más. Pero dejemos ahora eso. ¿Qué ocurre con las verdades matemáticas o lógicas, como que dos más dos son cuatro? ¿También estas verdades dependen de la experiencia, de lo que vemos o experimentamos?
E: Este es un asunto complejo. Pero yo diría que sí. Los conceptos matemáticos son una generalización a partir de nuestra experiencia con las cosas físicas. Percibimos cosas distintas pero a la vez similares (por ejemplo, distintos árboles o pájaros), y de ahí obtenemos el concepto de cantidad o número: dos árboles, tres pájaros… Y con la geometría igual: dicen los historiadores que nació en Egipto y Babilonia, por la necesidad que tenían allí de medir con exactitud las parcelas agrícolas… Todo conocimiento es "a posteriori", posterior a la experiencia.
R: No sé qué pensar. Todas las verdades que surgen de la experiencia son probables.
E: ¿Cómo probables?
R: Sí. Dependen de lo que observamos en el mundo físico, ¿no? Pero el mundo físico es cambiante, por lo que ninguna verdad será para siempre verdadera. Sólo podremos decir que, de momento, las cosas ocurren así, pero: ¿Y mañana?...
E: Cierto. Todas las verdades son probables.
R: Incluso la verdad de que toda verdad es probable debería ser, según tú, probable, y también ésta última, y ésta, y… ¿Hasta que el conocimiento sea absolutamente improbable?...
E: Eso me parece una exageración sin fundamento empírico.
R: Tal vez. ¿Pero de veras crees que las verdades matemáticas son sólo probables? ¿Sería posible concebir o imaginar un mundo en que dos más dos fueran cinco?... Por otra parte, dices que aprendemos los números a partir de la experiencia de ver cosas distintas y a la vez similares. Dejando el tema de cómo algo puede ser distinto y a la vez similar, ¿no te parece que para ver cosas, dos o tres o las que sean, hace falta ya conocer de alguna manera los números?
E: ¿De qué manera? ¿Insinúas que los bebés vienen al mundo sabiendo ya aritmética? Eso me parece ridículo. Nacemos sin saber nada, y menos aún matemáticas. ¡Con lo difíciles que son!
R: Eso también me resulta difícil de creer. Si los bebes nacieran sin ninguna capacidad lógica, ¿podrían aprender algo? ¿Podrían entender la más mínima instrucción que se les diera? ¿Podríamos aprender algo a partir de cero?

E: Creo que tienes razón. Pero eso no obliga a asumir que sepamos matemáticas al nacer, ni que vengamos con “ideas innatas” al mundo. Simplemente, el cerebro humano cuenta con ciertos mecanismos con los que procesar la información desde que empieza a recibirla.
R: ¿Es entonces la lógica una especie de mecanismo cerebral?
E: Digamos que el cerebro funciona de cierta forma, y a eso luego le llamamos "lógica".
R: Que funciona de cierta forma quiere decir que funciona según la lógica (la llamemos como la llamemos). ¡Pero me cuesta trabajo creer que las leyes lógicas estén ahí, entre las neuronas, obligándolas a comportarse de cierta forma!
E: Eso es una caricatura, me temo. Hace falta estar muy puesto en psiconeurología para discutir de esto.
R: Vale. Pasemos a otro tema. Si la verdad depende de lo que veo, la verdad sólo será mi verdad. Pues mis visiones o experiencias sensoriales son personales e intransferibles. El conocimiento empírico sería así, además de probable, muy subjetivo. ¿No crees?
E: No, no creo. Una observación empírica no es lo que ve un sujeto cualquiera, sino lo que ve un grupo de expertos, que se aseguran de estar viendo lo mismo.
R: ¿Y cómo se aseguran de eso? ¿Puedo yo meterme en tu mente para saber que estas viendo lo mismo que yo?
E: No, claro. Basta con que describamos todos con exactitud lo que vemos.
R: O sea, que al final la verdad no es la correspondencia con lo que se ve, sino con lo que interpreta un grupo de expertos que se ve.
E: Claro.
R: ¿Pero cómo sabremos si su interpretación es correcta?
E: Porque son expertos en su ciencia. Saben mucho.
R: Pero yo creía que decías que el saber depende del ver. Y ahora me dices que el ver depende del saber. Esto del empirismo no es nada fácil.
E: Saber y ver dependen uno del otro.
R: Ya. ¿Pero son igual de importantes? ¿Se puede ver sin saber? ¿Podríamos ver algo de lo que no tuviéramos ni idea?...
E: Habría que pensarlo. Seguramente no.
R: Sí, mejor pensarlo que verlo. Yo creo que es imposible ver algo de lo que no tengamos ideas previas.
E: ¿Volvemos a las ideas innatas y los bebes sabios?
R:… Y por otra parte, creo que se pueden saber muchas cosas sin verlas, y ni tan siquiera imaginarlas, como las ideas matemáticas. Es más, estaría dispuesto a plantear que incluso un ciego de nacimiento podría saber perfectamente lo que es el color azul…
E: ¡Imposible! Por mucha física de los colores que supiera, no se puede saber del todo lo que es el azul si uno carece de vista.
R: ¿Quieres decir que hay cosas que no se pueden entender sin verlas?
E: Pues sí.
R: ¿Y que, por tanto, entender y ver son cosas distintas o, si quieres, partes distintas del conocimiento?
E: Sí.
R: Entonces ver no es entender, o, si quieres, ver es una forma de conocer que no tiene que ver con la inteligencia y las ideas.
E: Así es.
R: ¿Y no te parece que esto desdice lo que decíamos antes: que no se puede ver nada si no es a partir de ciertas ideas e interpretaciones?

1. Resume los principales argumentos de E contra R.
2. Resume los principales argumentos de R contra E.
3. ¿Qué opináis vosotros: sabemos según lo que vemos, o vemos según lo que sabemos?
4. ¿Podría un ciego de nacimiento, que contara con una teoría perfecta acerca de los colores, saber igual o mejor que nosotros lo que es el color azul?

7 comentarios:

  1. 1- Si hay algo que el empirismo enjuicia del racionalismo es, en primera instancia, la veracidad de las ideas innatas, esto es, dichas nociones le son inmanentes al ser humano, en tanto que nace; aunque para “ser conscientes” de ellas, será necesario desarrollarlas de manera progresiva. Así tenemos a Descartes, su impulsor, que, además, distinguía tres tipos de ideas: adventicias (nacidas de la experiencia sensible); facticias (nacidas de la combinación de otras ideas) y por último las ya citadas, las innatas, ideas que incluso vinculaba al Dios mismo.
    Por otro lado, podríamos hablar de la existencia de elementos o hechos no cognoscibles a través de la pura razón lógica, es decir, enunciados que requieren de una demostración experimental que ratifique la autenticidad de la teoría, como puede ser: “el agua se encuentra en estado sólido a -20ºC”. Ahora bien, si el racionalismo da por sentado estas “ideas innatas” ¿cómo es posible que no seamos conscientes de la temperatura exacta en la que el agua pasa de estado líquido a sólido?
    2- Adoptando una visión distinta, podríamos establecer una serie de objeciones que el racionalismo hace al empirismo:
    En primer lugar cabe destacar que la procedencia del conocimiento empírico, deriva de la inducción, a partir de un conjunto de personas que afirman captar lo mismo, a través de sus géneros sensoriales. De modo tal, que podríamos hablar de una especie de “verdades generalmente aceptadas”. No obstante, el hecho de que este grupúsculo erudito afirme la supuesta veracidad de algo, no implica que sea realmente cierto pues siguiendo los argumentos empiristas, sería necesario que toda la humanidad afirmase la misma teoría.
    En segundo lugar, el racionalismo, pone en cuestión la objetividad de los enunciados empiristas, dado que si la realidad deriva de lo que captan nuestros sentidos, esta puede variar en función del ser que la perciba, pues como citas en el diálogo: “es personal e intransferible”.
    Asimismo, cabe destacar que todo hecho, en el empirismo, es probable, por descabellado que sea, pues, al basarnos en la abstracción de unas ideas que derivan de un mundo sujeto al paso del tiempo y, por ende, al cambio, todo sería posible y nada improbable (como mucho, poco probable).

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  2. 3-Con objeto de plasmar mi concepción de: vemos según lo que sabemos o sabemos según lo que vemos; voy a valerme de un ejemplo tratado en clase:
    Supongamos que estamos en nuestra clase y repentinamente, entra un “ente” indescriptible, algo que no conocemos y que, por tanto, carece de identidad para nosotros, de modo tal que ni siquiera podríamos catalogarlo como un “ente” (no obstante, me he valido de dicho término ya que no habría otra manera de ejemplificarlo).
    Pues bien, es innegable el hecho de que estamos percibiendo algo extraño pues, de no ser así, no podríamos decir que tenemos ante nosotros un ente indescriptible. Ahora bien, si entendemos que ver es inexorablemente comprender, entonces podremos afirmar que no estamos viendo nada; pero si, por el contrario, entendemos que ver no implica conocer (como sostiene el empirismo) entonces podremos ver sin necesidad de conocer, aunque en este último caso, no podremos identificar lo “visto” con nada.
    En conclusión y pese a lo ambigua que resulta mi respuesta, considero que mi inclinación hacia una teoría u otra, variará en función de que ver signifique comprender o simplemente percibir.
    4- En primer lugar, habría que distinguir entre dos tipos de invidentes: el de nacimiento y el que ha perdido la vista a raíz de una patología “a posteriori” de conocer, a través de la vista, el color azul; pues el conocimiento de uno a otro será distinto.
    Ahora bien, en cuyo caso nos quedásemos con el primero, considero que sí sería posible que este conociese lo que es el color azul, aunque no lo haga a partir de la abstracción, ya que realmente los colores no son más que la impresión, percibida por nuestra vista e interpretada por nuestro cerebro, de distintas tonalidades de luz. De modo tal que si partimos de un invidente de nacimiento que dispone de una teoría de los colores, bien fundamentada, no solo podrá conocer lo que es el color azul, sino que lo hará, posiblemente, mejor que nosotros.

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  3. Son diversas las objeciones que realiza el racionalismo al empirismo. En primer lugar, se critica de la teoría empírica que, si según esta, solo podemos calificar como verídico aquello que puede ser experimentado por los sentidos, por ejemplo, la vista, ¿dónde se halla esta afirmación en el mundo de los sentidos? ¿acaso para afirmarla, no recurrimos a un procedimiento lógico que nada tiene que ver con la experiencia, sino con unas ideas preconcebidas? Ningún experimento ha demostrado empíricamente, valga la redundancia, que los experimentos sean la forma verdadera de conocer la realidad. A ello, el empirismo responde que se trata de una mera convención humana: presuponiendo que todos observamos el mundo de igual modo, parece absurdo siquiera plantearse esta cuestión.
    Asimismo, el racionalista, en su crítica al empirista, definirá las matemáticas como verdades lógicas, independientes de la experiencia, pues es imposible y contradictorio imaginar un mundo donde uno más uno sean tres. A ello el empirismo responde, una vez más, que podemos hablar de matemáticas, en cierto modo, de forma pragmática, porque estas se ven reflejadas en el mundo sensible (podemos experimentar que si tienes una y otra manzana, tendrás dos manzanas, y no tres. Sin embargo ¿no es acaso el mundo físico cambiante? diría el racionalista. Ello implica que todo aquello que haya sido demostrado empíricamente podría cambiar en un futuro, y por ende, todas las supuestas verdades empíricas no son más que fruto de la costumbre, pura repetición que, perfectamente podría volverse su opuesta.
    Otra cuestión a destacar es la de la célebre tabula rasa. ¿Existen las ideas innatas? ¿Venimos al mundo sin ningún tipo de ideas preconcebidas? El racionalismo defiende que no podríamos adquirir conocimiento si nuestra mente fuera una tabula rasa, pues careceríamos de capacidad lógica. El empirismo critica esta postura racionalista defendiendo que venimos al mundo carentes de toda idea: todo lo que conocemos, lo hacemos a raíz de nuestra experiencia.

    En cierto modo parece que el racionalismo radical se olvida de observar la realidad de este mundo, mientras que el empirismo más extremo se olvida de pensar, y, sobre todo de la causa de la adquisición de conocimiento. A mi modo de ver, razonamiento y existencia van de la mano, están radicalmente unidos. Como seres humanos, nacemos con los cinco sentidos, y con una capacidad innata para razonar (la razón es, de hecho, nuestro método de supervivencia). Esto no implica que nuestros conocimientos vengan, por así decirlo, de fábrica. Es necesaria la experiencia para poder desarrollar dicha capacidad. Ambas teorías siempre se han presentado como antagónicas, pero guardan más similitudes de lo que pudiera parecer, y de hecho, considero que son complementarias.

    ¿Podría una ciego conocer el color azul? A mi modo de ver, sí. Mi respuesta sería negativa si la pregunta fuera si este puede VER el color azul. Conocer va más allá de dar uso a uno de nuestros cincos sentidos (en este caso la vista). Conocer implica entender las características del ente o concepto en cuestión, así como su causa. De esto modo, nada imposibilitaría a un ciego de nacimiento poder conocer colores, al igual que conocer la física, la química… y por supuesto, las matemáticas.

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  4. Cristina Pacomio Molina20 de abril de 2017, 21:05

    ARGUMENTOS DEL EMPIRISMO
    Los empiristas parten de la base de que nacemos sin saber absolutamente nada y, simplemente el cerebro humano cuenta con mecanismos que procesa la información. Sin embargo, basan su realidad en lo que ven, pero para estar seguros de que lo que ven es cierto se hacen caso de las opiniones de un grupo de expertos. En ocasiones puede ser que se guíen por la lógica o deducción, pero basan sus fundamentos en los experimentos y datos verificados. De hecho consideran que las únicas ideas verdaderas son las que corresponden con los datos. Por último hacen referencia al ver, para ellos el saber y el ver depende uno del otro, pero el ver y el entender corresponden para ellos cosas distintas del conocimiento.
    ARGUMENTOS DEL RACIONALISMO
    En este caso, representan las ideas contrarias a los empiristas, puesto que la base de su fundamento se basa en la razón y en la lógica y no en los experimentos o datos verificados. En este caso ellos no basan su realidad en lo que ven, sino todo lo contrario basa su realidad en el saber. Antes de ver hay que saber lo que vamos a observar para que esta realidad sea cierta. También creen que todos nacemos con algo aprendido, pues para ellos sería imposible aprender algo sin tener ningún conocimiento previo. Por último, para ellos el saber está por encima del ver, y es el ver el que depende del saber.

    ¿QUÉ OPINÁIS VOSOTROS VEMOS SEGÚN LO QUE SABEMOS O SABEMOS SEGÚN LO QUE VEMOS?
    Mi respuesta ante esta pregunta es que, para ver una cosa antes debemos de saber que es esa cosa, si fuera al revés no tendría ningún sentido. Pues de que nos sirve ver algo si no sabemos lo que es…… Además considero que una vez que sabemos lo que es lo que estamos viendo, lo vemos de forma diferente, pues a lo mejor eso que hemos visto en otro momento era diferente, de ahí que cuando vemos las cosas podemos alegrarnos o entristecernos, puesto que cambian cada vez que las vemos. Por lo que mi respuesta es que vemos según lo que sabemos.

    ¿PODRÍA UN CIEGO DE NACIMIENTO, QUE CONTARA CON UNA TEORÍA PERFECTA ACERCA DE LOS COLORES, SABER IGUAL O MEJOR QUE NOSOTROS LO QUE ES EL COLOR AZUL?
    Yo diría que sí, pues esa persona sabe lo que es el color azul, y como lo sabe no le hace falta verlo, pues en verdad, el color azul no existe. Por lo tanto, por supuesto que podría saber lo que es el color azul. A veces no hace falta ver las cosas, y menos cuando son cosas que no existen en la realidad, sino que es la propia luz la que refleja el color azul, y quien mejor que un físico va a conocer la luz……

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  5. Alicia Escobar Mateos23 de abril de 2017, 21:26

    El racionalismo y el empirismo son teorías enfrentadas, por una lado el empirismo afirma que el conocimiento solo se consigue a través de la experiencia, mientras que el racionalismo cree que la razón es la única que puede llevar al hombre al conocimiento de la verdad.
    Las verdades empíricas siempre te las puedes imaginar de otro modo, pues estas cambian al igual que cambia el mundo físico y su observador.
    Según el racionalismo los primeros principios del conocimiento ya están en nosotros y no provienen de la experiencia, los empiristas en cambio, niegan las ideas innatas, para ellos la mente no posee contenido alguno, es un objeto vacío que se llena del aprendizaje y la experiencia.
    Los racionalistas buscan un nuevo método del cual fiarnos para dar validez a las ciencias y a la filosofía, esté será el método matemático frente al método de los empiristas que es inductivo y experimental.
    La observación empírica es lo que ve un grupo de expertos y que se aseguran de estar viendo lo mismo, es decir, para los empiristas saber y ver dependen uno del otro. Para ellos, ver no es entender, es decir, ver es una forma de conocer distinta a la inteligencia y las ideas, por tanto se basan en sensaciones "si no lo veo, no lo creo". Al contrario que los racionalistas quienes a partir de ciertas ideas pueden interpretar lo que ven, se basan en la razón "si no es lógico, no lo creo". Por tanto hay que usar la lógica para saber si es más fundamental la lógica o la experiencia.


    Estoy de acuerdo con los racionalistas pues es necesaria la razón para poder ser capaces de investigar, de entender aquello que percibimos con los sentidos. Si veo algo que no entiendo no lo puedo comprender sin embargo el ser humano es inquieto por naturaleza y siempre quiere saber qué es, comprender de qué están hechas las cosas, de dónde vienen... Aunque por otro lado, es verdad que muchas veces gracias a la experiencia somos capaces de conocer y asimilar conocimientos, pero claro está, cada uno tiene experiencias distintas e incluso teniendo las mismas experiencias cada uno la capta de manera particular.

    Creo que un ciego de nacimiento sabe, e incluso me atrevería a decir que conoce mejor que nosotros el color azul, pues tiene una idea de este concepto que ha establecido a través de lazos con el medio físico por otros sentidos, no solo el de la vista. Puede tener esta idea gracias a las relaciones por ejemplo con la música, pues nuestro cerebro está diseñado para establecer conexiones entre la música y el color, en función de cómo nos hacen sentir las melodías. Una obra en tono mayor y tempo rápido siempre la asociaremos con colores vivos mientras que una en modo menor y tempo lento con tonos más oscuros. También las distintas tonalidades se puedes enlazar con colores...

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  6. yo creo que un ciego de nacimiento no sabe lo que es el color azul , creo que debe tener experiencia sobre esto para conocerlo , una persona que nunca ha visto el color azul , ni nada ya que es ciego de nacimiento , no puede saberlo , por que ni si quiera tiene mas cosas para compararlo , y yo no creo que se pueda comparar con la música , o alomejor si , pero nunca va a saber lo que es el color azul físicamente , es decir de vista , lo mas seguro es que si sepa lo que es científicamente por que lo puede investigar y ahí quizás si sepa hasta mas que nosotros.

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  7. Un ciego la primera vez no puede saber que es el color azul pero hay un lugar o tipo de escuela para ciegos en el que le pueden enseñar como saber o reconocer los colores o esas cosas que son de ese color solo por el tacto ya que al estar ciego los otros sentido se agudizan más .
    Esa es mi opinión

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