martes, 4 de octubre de 2016

La naturaleza de la naturaleza. Phýsis y Arkhé.


El problema más fundamental de la filosofía es siempre el mismo: saber qué es la realidad. O como decían los primeros filósofos griegos, saber qué es la “phýsis (la “naturaleza”). Ahora bien, para conocer la naturaleza no basta con observarla. Lo único que inmediatamente observamos en ella es un montón de cosas o seres en perpetuo movimiento y cambio. En otras palabras: un caos (ya lo decían los mitos: al principio era el caos...). Y no solo es un caos a la vista, también lo es al entendimiento. Si las cosas son muchas (nos dice la razón), han de ser infinitas (no hay dos sin tres, ni tres sin...). En el espacio (infinitamente divisibles) y en el tiempo (infinitamente cambiantes). Pero si las cosas son infinitas han de ser también infinitamente diferentes unas de otras (y cada una de sí misma). Ahora bien, ¿qué cosa puede ser algo que no tenga nada en común con las demás cosas? ¡Ni siquiera tendrá en común el ser "cosa"! ¿Y qué será algo que no tenga nada en común consigo mismo? ¡Ni siquiera podrá ser "algo", pues todo lo que es es, al menos, igual a sí mismo!... Además. ¿Por qué son como son estas extrañas y presuntas "cosas"? ¿Por qué se mueven y cambian tal como lo hacen?... Así planteado. A poco que lo veamos y pensemos, el mundo es algo caótico, imposible, inexplicable... 

¿Y podemos vivir así? No. Nadie puede vivir pensando que todo lo que pasa (y le pasa) es caótico, ilógico, inexplicable. Nuestra razón se rebela ante todo esto y busca dar orden a las cosas, explicarlas, someterlas a la lógica. 

¿Cómo lo hace

Imaginad que sois unos inteligentes extraterrestres y aterrizáis en una selva llena de todo tipo de seres en movimiento (plantas, animales...) que jamás habéis visto.
Vuestra razón se pondría inmediatamente a trabajar. En primer lugar reduciría las diferencias: unificaría ciertas cosas como partes de un mismo objeto o ser (uniendo todas las partes, por ejemplo, de un león --o como quieran llamarlo ellos--, o las partes de un árbol determinado, etc.). Luego unificaría unas cosas con otras, descubriendo lo que tienen en común (por ejemplo, todas las cosas que compartan ciertas características permanentes serán animales, otras con otras características serán plantas, etc.). 

Finalmente, es posible que la razón se preguntara por lo que todas las cosas (sean del tipo que sean, e incluyéndose a sí misma) tienen en común. A este elemento constitutivo y permanente de todo, es decir, a lo que todas las cosas son siempre, por muchas y diferentes que sean, y por mucho que cambien, le llamaban los filósofos griegos, el “arkhé” o principio de todo. 

Pero con esto no basta. Dado que todo está moviéndose y cambiando, la razón también busca poner orden en el cambio, y para ello busca descubrir las causas y las leyes (no cambiantes) que gobiernan o determinan los cambios, es decir, que explican por qué, cómo y para qué ocurren esos cambios, permitiendo predecirlos y estar prevenidos frente a ellos. A estas causasleyes supremas del cambio también las incluían los griegos en el concepto de “arkhé” o principio de todo.



Así, frente a la experiencia de la naturaleza (physis) tal como se aparece a nuestros sentidos (caótica: plural, cambiante), la razón busca ordenarla, descubriendo o estableciendo un principio supremo de orden (arkhé) que es, a la vez:
Un principio constitutivo: lo común a todo, la unidad de las diferencias, lo que todas las cosas son siempre en el fondo, lo permanente de lo cambiante, de lo que todas las cosas “están hechas”, de donde todo viene y a donde todo vuelve, etc.
Un principio causal o fuerza: lo que lo mueve todo, dándole movimiento y vida.
Un principio legal: la ley suprema según la cual se mueve todo en un cierto orden.

Si “physis” significa “naturaleza” (en el sentido de todo lo que hay, el conjunto de las cosas que vemos, etc.), “arkhé” significa algo así como la “naturaleza de la naturaleza”, es decir: su principio o ser común y permanente que lo causa y lo gobierna todo según ley. La “arkhé” es, así, algo omnipresente, eterno, causa animadora de todo, y que todo lo gobierna. No es raro que para muchos filósofos presocráticos la “arkhé” fuera una entidad divina.

Ahora bien. La "arkhé" no es la respuesta a nuestros problemas. Es solo la presunción de que la respuesta puede existir. Ahora nos toca averiguar qué es lo que puede ser esta buscada "arkhé" o principio de todo. 

¿Seguimos?

Aquí tenéis la presentación de clase.
 

¿Basta observar el mundo para entenderlo? ¿Qué más cosas hay que hacer?
¿Cómo crees que soluciona el problema de la arkhé la religión? ¿Y la ciencia actual?

16 comentarios:

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  2. No basta observar el mundo para entenderlo, porque con tan solo observar lo que ocurre a nuestro alrededor, no es suficiente como para llegar a entenderlo, hay que indagar y lo más importante razonar los hechos que ocurren para comprenderlos.

    Las religiones (sobre todo las monoteístas: Judaísmo, Cristianismo e Islamismo) solucionan el problema del arkhé atribuyendo a su divinidad es decir ponen a Dios como principio y fin de todas las cosas.
    La finalidad de la ciencia es llegar a conocer y demostrar el principio de todas las cosas, mediante hipótesis , investigaciones y leyes universales sobre la veriedad cambiante de la Pysis (naturaleza) .

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  3. Cristina Pacomio Molina9 de octubre de 2016, 12:50

    Me temo que no, ni siquiera nosotros podemos llegar a observar el mundo entero, por lo que no podemos entenderlo. Si pensamos en nuestro día a día, en lo que nos rodea, hay infinidad de cosas y hechos que no entendemos, por lo que es imposible entender el mundo. Creo que ante situaciones de desentendimiento, hay que pensar sobre esos hechos, reflexionar y sacar conclusiones al respecto.
    Las religiones solucionan el problema del arkhé, asignando a Dios como causalidad principal, es decir, como principio y fin de todo lo que ocurre.
    La ciencia busca demostrar un principio supremo, una ley universal sobre la variedad de nuestra naturaleza (physis)

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  4. Respecto a la clase del viernes he de decir varias cosas. La primera es que para mi punto de vista las cosas pueden ser de dos maneras según como la quieras mirar: finitas e infinitas a la vez y finitas.
    Finitas e infinitas porque una cosa a simple vista tiene principio y fin como por ejemplo una mesa, tu puedes verla y tocarla y ves como esta delimitada, no se extiende mas allá pero si la partes en dos y esa mitad en otras dos y así sucesivamente veras que siempre vas a tener algo para cortar por muy pequeño que sea ya que no puede desaparecer.
    Y finitas porque si se supone que una cosa es infinita no estaría definida ni tendría forma, lo envolvería todo, se expanderia por todo el espacio es decir lo sería todo.
    Y la segunda es que si todo cambia de una milesima a otra ya sea una cosa o un ser vivo tanto si te cambian el nombre como si no, cada segundo que pase ya no seras la misma persona, cosa, animal... seras otra pero con el "mismo" aspecto (no exactamente igual porque has cambiado pero a simple vista no se aprecia, y este cambio que se produce de una milesima a otra para mi siempre es malo porque lo que hace es llevarte siempre al deterioro) y con los mismos gustos por eso se dice que si somos las mismas personas porque aparentemente no se nota ese cambio solo se nota con el tiempo. Si fueramos lo mismo siempre no cambiariamos por lo tanto por cada milesima que pasa eres una nueva persona, animal, cosa... mas envejecida pero con la misma esencia y personalidad.

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    1. Buen intento de aclararte, Blanca. Pero... ¿Cómo van a ser las cosas finitas e infinitas a la vez? ¿Te cabe eso en la cabeza? ¿Te imaginas algo que tuviera fines o límites, pero a la vez no los tuviera?... En cuanto a que las cosas conserven el "mismo" aspecto o esencia pese a que no dejen de cambiar tampoco lo entiendo. Parece que tu argumento es que: "como a simple vista no se aprecia el cambio el cambio no existe a cierto nivel esencial". No estoy de acuerdo: de que no apreciemos el cambio no se deduce que no exista el cambio, sino solo que nosotros no somos capaces de apreciarlo. ¿O qué?

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  5. ¿Basta con observar el mundo para entenderlo? Mi razonamiento me dice, que al menos, basta con observar el mundo para concebirlo, para asumir su existencia. Es contradictorio pensar que podemos ser conscientes de algo que no existe.

    Una vez asumido "lo existente" ya sólo queda iniciar el estudio de ese "universo", para, haciendo caso a la cuestión planteada, llegar a entenderlo. De ello, hoy día se encarga la ciencia, quien, en última instancia, lo que realiza es una observación del mismo. Interactúa con lo existente y, con el empleo de la lógica y la demostración empírica de los hechos llega a unas determinadas conclusiones. En el año 2016 sin duda se conoce con más profundidad el universo que en el año 200 a.C, pero, ¿podremos llegar a comprender la existencia en su totalidad? ¿Estamos racionalmente capacitados para ello? En el caso de que la respuesta sea no, no afecta de ningún modo a la existencia, pues ésta existe (valga la redundancia) independientemente de que una mente la comprenda.

    La religión también trata de buscar respuestas, y lo que propone no es sino poner a Dios como origen. Todas las cosas tienen, según la religión, en común a Dios como fundador de las mismas, quien es por tanto lo causa de que estén ahí y la ley que los gobierna.

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    1. Excelente respuesta, Sara. Aunque no estoy seguro que la ciencia conozca con profundidad nada, ni ahora ni en el año 200. Trataremos de esto en clase.

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  6. A mi parecer, no basta con observar el mundo para entenderlo, necesitamos ir más allá haciéndonos preguntas e intentando responderlas. Esto puede aplicarse a cualquier otro campo ya que no podemos llegar a entender algo con tan sólo observarlo, debemos estudiarlo (hay muchas formas de hacerlo) y razonarlo.
    Sin embargo, la religión simplifica todas las respuestas en una (o varias): Dios. Dios es la causa y la finalidad de todo lo que nos rodea; en cambio, la ciencia busca el arkhé del mundo en la experencia, formulando respuestas e hipótesis y demostrándolas.

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  7. Lamentablemente para entender la Naturaleza no es solo necesario observarla puesto que hacen falta muchos más factores, el porque y el como de esa Naturaleza. Para comprender la naturaleza haría falta comprenderla y cuestionarla profundamente, porque solo observándola estaríamos aceptándola tal y como se nos muestra, ahora hablaría sobre la verdad de nuestros sentidos pero eso es otro tema distinto...
    Con respecto a la arkhé en la religión, es altamente nototorio que la respuesta religiosa, que yo creo que se da, es considerar la arkhé como un ente todopoderoso y omnisapiente, un algo etéreo con consciencia de sí mismo y el dueño del designio de la humanidad, llamado Dios/Alá/Yahvé. Por otra parte, la ciencia es más incrédula y necesita de pruebas materiales, manejables para los científicos y ser contrastada y aceptada por toda la comunidad científica, en mi opinión un proceso harto complejo e incompleto pero que es mejor posicionamiento que el de la religión ya que, al menos, la ciencia en cualquiera de sus campos busca comprender y explicar lo que contempla mientras que la religión solo lo acepta.

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    1. Muy buena reflexión, Inma. Aunque no estoy seguro de que la religión acepte lo que contempla, como tú dices; me parece que más bien busca comprender lo que hay "más allá" de la naturaleza. Aunque su modo de comprensión no sea el mismo que el de la ciencia. ¿No? ¿O es que solo hay un modo posible de comprender?

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    2. Me alegro de que te haya gustado, Víctor.
      En mi opinión, no existe un único modo de comprender la Naturaleza, de ahí que la Religión y la Ciencia hayan chocado en varias ocasiones; por otra parte, el tipo de respuesta ha sido para ellas parte del conflicto, ya que para mi, la respuesta religiosa hacia la arkhé realmente no busca comprender profundamente que le rodea, sino solo darle un respuesta simplista que aúne a toda la Naturaleza, así se vio nacer la teoría fijista hace siglos ¿no?
      De todas formas, cada uno es libre de comprender a su manera a la Naturaleza ¿no te parece?

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  8. No se puede entender el mundo sólo con observarlo,porque para empezar hay muchas cosas que se escapan del alcanze de los seres humanos ya sea por sus ojos,capacidad,instrumentos con los que investigar, etc y que ante la misma cosa, una persona hará una observacion y obtendra una visión de ella, y la otra persona quizás tengo una visión de esta misma.
    La ciencia intenta arreglar el problema mediante el uso de la razón y la experimentación,y la relegión da la misma respuesta: DIOS. eso simplificaría todo el argumento que tienen los relegiosos sobre el mundo.

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