jueves, 6 de octubre de 2016

¡Todo es agua!... Gran entrevista con Tales de Mileto.


Tales de Mileto (Mileto, s.VII a.C) es considerado el primer filósofo de la historia occidental. Viajero incansable, ingeniero, matemático y astrónomo, es mundialmente famoso por sus opiniones acerca del origen del mundo. Lo entrevistamos en la Clínica Hipócrates, en donde se halla convaleciente tras haber caído a un pozo.





Periodista.- Señor Tales ¿Qué tal se encuentra?
Tales de Mileto.- Mejor, gracias, me acaba de bañar una enfermera tracia muy alegre y eso me ha levantado el ánimo. Resulta que anteayer iba distraído observando el cielo y me hice daño al caer a un pozo, parece que tenía muy poca agua…
P.- ¿Poca? Qué curioso. Pues se dice por ahí que usted afirma que todo es agua.
T.-  Bueno, más bien, que el principio de todo es agua. Y sí, eso digo. Pero no solo yo. Muchos otros sabios antiguos opinaban lo mismo, si bien lo contaban a través de mitos.
P.- Pero maestro, ¿por qué agua? Vuestra tabla periódica contiene muchos otros elementos: la tierra, el agua, el fuego… ¿Qué tiene de especial el agua?
T.- ¿No ha observado usted como cambia de forma, o como se vuelve sólida al enfriarse o aérea al calentarse? Es razonable pensar que todo lo que vemos sea una transformación a partir del agua.
P.- Su futuro discípulo Anaxímenes dirá que más bien es el aire el que al condensarse o volverse menos denso da lugar a todas las cosas y seres.
T.- Mmm… Interesante. No conocía esa teoría.
P.- Y otro milesio como usted, Anaximandro de Mileto, afirma que el principio es más bien algo…¿Cómo decirlo?...Algo totalmente sin forma, sin límite alguno… “Lo indefinido”, así lo define él.
T.- ¿Algo sin forma ni límite? ¿Y qué puede ser eso?
P.- Él dice que en el origen ha de existir algo que no sea ninguna cosa concreta, para así poder ser el origen de todas.
T.- Ya. Aunque me temo que algo tan poco definido se parece mucho a nada. Y todo el mundo sabe que de la nada no puede originarse nada. Ese argumento hace aguas, ja, ja...
P.- Hablando de eso mismo, maestro, ¿cómo explica usted que de esa agua originaria salgan “a flote” todas las cosas que vemos?
T.- Ya he dicho que el agua, siempre en movimiento, adopta ora unas formas, ora sus contrarias, una veces da lugar a las secas piedras, y otras a las húmedas nubes, y así con todo lo demás según la vieja ley del Justo Equilibrio Cósmico.
P.- Pero maestro, los alumnos de filosofía del futuro se preguntaran una y mil veces cómo de una sola y misma cosa surgen tantas y tan diferentes.
T.- ¡Por Poseidón, dios de los mares! Pues de la misma forma que del purito caos surge el cosmos con sus árboles, animales, hombres, estrellas… ¿Es que no cree usted en los mitos?
P.- A veces, cuando no tengo ganas de pensar.
T.- Pues piense bien en lo que pregunta.
P.- Se lo pregunto de otro modo: si todo es en el origen agua (o aire o lo que sea), ¿cómo es que de esa única cosa brotan tantas cosas distintas, como árboles, gatos, filósofos, etc.? Del agua solo puede brotar agua, ¿no?
T.- Es usted demasiado joven e inflexible, amigo. La lógica ha de explicar lo que experimentamos, no suprimirlo. Y es una experiencia común que de lo uno surge lo múltiple y variopinto. Piense en cómo de su única cabeza surgen tantos y tan diferentes pensamientos.
P.- Pero Sr. Tales, si todo fuese agua, o aire, como dirá su colega Anaxímenes, que unas veces se condensa y otras no, tendría que haber otra cosa distinta del agua, o del aire, para apretujar o separar sus partes, ¿no es así?
T.- Tu razonamiento es correcto, aunque solo eso. Prosigue.
P.- Digamos que el agua, o el aire, pudieran dividirse en mil cosas diferentes. ¿No tendría que existir algún otro elemento, distinto del agua o el aire, que los dividiera? La razón nos dice que lo que es uno no puede dividirse (ni multiplicarse) por si mismo sin dar lugar a otra cosa que a si mismo otra vez.
T.- Veo que te gustan las matemáticas tanto como a mí.
P.- Quiero decir que si todo es, digamos, mantequilla, y no tenemos para separar sus trozos más que cuchillos hechos también de mantequilla… ¿Lograremos alguna vez dividirla en partes?
T.- Ja, ja, ja. ¡Todo mantequilla! Es, al menos, una doctrina muy apetitosa.
P.- Por otra parte, maestro, si el agua que usted dice está en movimiento, ¿qué la mueve? ¿Es también agua lo que mueve al agua? Y esa Ley del Equilibrio Cósmico que gobierna los cambios del agua, ¿también es agua? ¿Son las leyes del cambio tan acuosas y cambiantes como el agua misma?...
T.- Querido, tus razonamientos son demasiado puros. Y por tanto, simples. Piensa que el agua de la que hablo tiene, como todo, un alma que la mueve y gobierna armoniosamente.
P.- O sea. Que todo es agua, pero el agua tiene un alma o fuerza (acuática, hemos de suponer) que, además, obedece un Principio de Armonía no menos húmedo… Maestro, esto me parece un poco… yo diría… ¿irracional?
T.- ¡Divino, querrás decir! El agua es dios, y como tal es materia, pero también fuerza, y ley.
P.- ¿El agua es un dios? Eso no lo entiendo. Provengo de una época en que la ciencia, que se dice heredera de ustedes los filósofos, ha fulminado a todos los dioses.
T.- ¿Estás seguro? Mis futuros colegas, los físicos de tu época, dicen lo mismo que yo, que todo es una sola cosa, energía  le llaman ellos, y que la energía se transforma en otras cosas según fuerzas y leyes que son también energía. Poco costaría añadir que esa energía misteriosa es tan divina como mi principio acuoso.
P.- Pues ambas cosas me parecen incomprensibles.
T.- Muchacho, todavía has de aprender a navegar en el agua turbulenta de la filosofía. Mira, ayúdame a incorporarme y sigamos esta conversación en los baños. Tal vez dejándonos penetrar por ella, podamos penetrar nosotros también en los misterios del agua.
P.- Sea. Aún tengo mucha sed de conocimientos.




¿Qué es lo que más te convence y lo que menos te convence de la teoría de Tales?
¿Qué pregunta le hubieras hecho tú?

Si pulsáis aquí tendréis la versión radiofónica de este mismo diálogo.

Y aquí tenéis la presentación de clase:



Aquí una estupenda entrada, también sobre Tales, de nuestro vecino y amigo de blog.


8 comentarios:

  1. Cristina Pacomio Molina9 de octubre de 2016, 14:00

    Creo que ni me convence ni me deja de convencer una cosa más que otra, pues eso es algo personal, dependiendo de tus creencias y pensamientos, la forma en la que tu mires la vida. Tales de Mileto estaba convencido de que había un principio (arkhé) de lo que todo estaba hecho, y pensó que ese principio era el agua. Él intentaba explicar la realidad usando la razón y basando sus afirmaciones en el puro razonamiento (logos)
    Hace referencia al arkhé, lo omnipresente y lo común a todo; lo eterno en todo, de donde todo viene y a donde todo vuelve; la causa vital que todo lo anima o mueve y la ley que gobierna todo lo que es y cambia.
    Le hubiera formulado las siguientes preguntas: ¿Por qué todo proviene del mismo origen? , ¿Por qué todo es eterno? , ¿Por qué todo es común a todo? y ¿Cómo el agua cambia de forma sin someterse a nada?

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    1. Buenas preguntas Cristina. A ver si logramos traer a Tales a clase y que te las conteste. ;-)

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  2. Tales es un buen observador de todo lo que sucede en la naturaleza, y ve claramente que el agua es un elemento imprescindible para que exista la vida, pues sin ella no habría seres vivos. En eso estoy de acuerdo con él. Es más difícil coincidir con la idea de que el agua sea el principio de todas las cosas, para mí es uno más de los cuatro elementos básicos de los que se origina el Cosmos, también es difícil de entender la 'divinidad' del agua, pues se atribuiría una cualidad material a ese Dios.
    Habría una pregunta que me gustaría hacerle y es cómo puede estar tan seguro de que sea el agua el que modifica a todas las demás cosas (elementos) y no sean éstas las que modifican al agua.

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    1. Buena observación, Álvaro. Por cierto: ¿sigues creyendo, como algunos presocráticos, que hay cuatro elementos básicos: tierra, agua, aire y fuego?... En cuanto a la pregunta, la intentaremos responder en clase. Tu ya has dado una pista: el agua es el elemento aparentemente más relacionado con la vida.

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  3. Considero que todos estamos de acuerdo en que el agua es un elemento indispensable para dar vida a los seres animados. Sin embargo, no considero que dicho elemento sea el génesis de la vida, ya que también son imprescindibles el aire que necesariamente hemos de respirar, la tierra y el fuego. Por tanto, no concibo que el único elemento básico sea el agua, sino que considero que existen cuatro elementos básicos: agua, aire, tierra y fuego.

    Asimismo, me gustaría preguntarle a Tales que cómo puede explicar que el agua, que es un principio material y a pesar de su movimiento algo inerte, conste de alma siendo esta algo inmaterial y exclusivamente presente entre los seres vivos.

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    1. Muy interesantes cuestiones, Maribel. Esperemos que el próximo día aparezca Tales por la clase. Aunque, a modo de anticipo, te diría que él te diría que al alma, aún siendo inmaterial, puede dar vida y movimiento a lo material, tal como la hace el alma humana con el cuerpo. El alma del agua es al agua como el alma del cuerpo al cuerpo. ¿O no?

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  4. Estoy de acuerdo con que el agua es uno de los elementos básicos y necesarios para la vida y estoy de acuerdo con tales en que como el dice parece que tiene vida propia y adopta varias formas pero creo que tanto el agua el aire la tierra y el fuego se necesitan mutuamente para poder subsistir todas.
    Con esto pienso que no solo había un elemento único que formaban un todo cosmico sino que era un conjunto de ellos que debieron de aparecer todos a la vez.
    Y le diría a Tales: ¿y si no solo existieran cuatro elementos básicos? ¿y si hubiera un quinto elemento llamado energía o fuerza y en conjunto con los demás crearón una fuerza que hizo que estallara y apareciera un todo que dió lugar a todo lo demás?
    Vivimos en un mundo lleno de diferencias por lo tanto no es posible que nuestro universo este formado por una sola particula material.

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  5. Sinceramente, creo que el agua es uno de los elementos básicos para la existencia de vida, y no sólo la humana, sin embargo no comparto la idea de que todo provenga de
    ella, me declino más por los pluralistas,y la idea de que hay varios elementos, ya que no concibo que de algo que es agua salga otra cosa que no sea esta misma.

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