martes, 7 de abril de 2026

64. Karl Marx: el contexto histórico y filosófico

Según Karl Marx (1818-1883), en el siglo XIX los ideales de la Ilustración habían quedado sepultados bajo una capa de miseria material, política e intelectual
. A los burgueses, a quienes durante la época de las revoluciones se les llenaba la boca con las palabras “prosperidad”, “igualdad”, “libertad” y “educación”, se les olvidaron las promesas en cuanto llegaron al poder. El pueblo, que les había ayudado en la lucha feroz contra los reyes y la nobleza, no había ganado nada más que cambiar de amo...


Según Marx, la nueva economía capitalista que iba a traer, según los burgueses, prosperidad para todos y abolición de la servidumbre, no había traído más que miseria y una nueva servidumbre para la mayoría. Marx constató como miles de niños, mujeres y hombres eran brutalmente explotados en las fábricas del norte de Europa, trabajando durante todo el día en condiciones inhumanas, insalubres, con salarios de subsistencia, despedidos cuando caían enfermos o eran demasiado viejos para seguir en el tajo, mientras otros, los parados, deambulaban por las calles ignorantes de que su estado era necesario para que el gran empresario pudiera alcanzar mayores beneficios... Ahora se comprende -- decía Marx -- que las revoluciones burguesas no consistieran, para la mayoría, sino en pasar de ser siervos del señor feudal a obreros miserables a merced del patrón y el capitalista burgués. 

Durante esas mismas revoluciones, los burgueses prometieron igualdad ante la ley y gobiernos participativos, pero Marx constata también aquí que las promesas de la burguesía revolucionaria (una vez llegada al poder) se habían quedado en nada: el voto se reservó a los ciudadanos con cierto nivel de renta, los sindicatos se prohibieron, las huelgas obreras fueron duramente reprimidas por la policía...


A las revoluciones burguesas les acompañó también el movimiento cultural de la Ilustración, entre cuyos objetivos se encontraba la educación del pueblo (recordad a Kant). Pero Marx denunciaba que esa ilustración se había vuelto prácticamente imposible en las condiciones materiales en las que vivía el proletariado ("proletariado" es como llama Marx a la clase obrera). 
¿Cómo educarse y desarrollar la razón tras catorce horas de trabajo en condiciones lamentables? ¿Cómo equiparar las humildes escuelas nocturnas a las que acudían los obreros tras su extenuante jornada de trabajo con las academias de élite a las que acudían los hijos ociosos de los patronos? 

 
 En cuanto a la filosofía, esta ha estado casi siempre, según Marx, al servicio de los poderosos. Así, la mayoría de los filósofos ilustrados y de los que han venido después habían contribuido, conscientemente o no, a la justificación del Estado burgués y de su orden social y económico. Un ejemplo claro era, según Marx, el de Kant y los filósofos que continuaron tras él (como Hegel), para quienes la libertad y el progreso consistían en el perfeccionamiento de la conciencia racional, en el desarrollo del espíritu. ¡Como si el mundo estuviera hecho de espíritus e ideas, y no de condiciones materiales y de una lucha feroz por los recursos! Según Marx, las ilusiones filosóficas, casi tan pérfidas como las de la religión, habían creado una cortina de humo con la que ocultar los problemas del mundo real: aquellos que tienen que ver con la lucha de clases y la explotación de unos hombres por otros. La mayoría de los filósofos no habían reparado, en suma, en que antes de liberar y cultivar la conciencia era preciso liberar la vida y el cuerpo de las cadenas materiales que nos impiden realizaros como verdaderos seres humanos; y esas cadenas eran (y son, diría Marx hoy) las terribles condiciones económicas y sociales a las que están sometidos la mayoría de los seres humanos. 

Junto a la filosofía especulativa, la religión o las teorías económicas de los liberales ingleses, como Adam Smith y sus seductoras ideas acerca de lo beneficioso (e inevitable) del capitalismo, conforman la ideología al servicio del nuevo orden económico, social y político.

¿Qué hacer frente a todo esto?

Tan solo algunos pequeños burgueses bienintencionados, como los socialistas utópicos, habían intentado, según Marx, concebir una nueva situación, si bien de manera totalmente errónea, pues no entendían los complejos mecanismos de la máquina infernal del capitalismo. Según Marx, ni siquiera los sindicatos, pese a lo heroico de su lucha, comprendían que los problemas no desaparecían reclamando mejoras en las condiciones de trabajo, pues este, en cuanto sirve al capital y no a la realización del hombre, era intrínsecamente injusto.


Para Marx la única respuesta posible a la situación histórica de su tiempo era la lucha revolucionaria. Para él, la historia se movía según las leyes de la lucha de clases. Y lo que ayer era la lucha entre los reyes y el pueblo coaligado a la burguesía naciente, había de ser ahora la lucha del pueblo contra la clase burguesa que lo oprimía y explotaba sin misericordia. Esta lucha, ayudada por las contradicciones inherentes al propio desarrollo capitalista, habría de dar lugar, según Marx, a la ruptura con el régimen parlamentario burgués, la toma del poder por parte del proletariado y la instauración del comunismo. 


 Por todo esto es necesaria -- dice Marx - una filosofía nueva, una filosofía que atienda a la verdadera realidad, a lo que constituye el pilar de las sociedades y el motor de los cambios históricos: la economía y la lucha de clases; y una filosofía que sea capaz, además, de iluminar la práctica revolucionaria para hacer de este mundo un lugar más justo (de Marx es la célebre frase: "la filosofía se ha dedicado únicamente a explicar el mundo; cuando de lo que se trata es de transformarlo"). 

Esta nueva filosofía es la que va a producir Marx junto a su inseparable amigo Friedrich Engels. Entre sus obras más conocidas están El Capital (un extenso libro en varios volúmenes en los que se somete a análisis la economía capitalista) o el Manifiesto Comunista (un breve escrito del que procede el fragmento que aparece entre los textos orientativos PAU). 

Aquí, la famosa Internacional, el himno del comunismo internacional, para analizar la letra; y aquí un breve vídeo sobre la historia del comunismo. 

Y a continuación, la presentación de clase, en la que añadimos una breve nota biográfica: