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sábado, 18 de octubre de 2025

21. Diálogo entre Hipatia de Alejandría y dos de sus alumnos.



Os dejo aquí un diálogo imaginario entre Hipatia de Alejandría y dos de sus alumnos, un neoplatónico (N) y un cristiano (C), a la salida de clase. Es obra del filósofo Juan Antonio Negrete y está publicado (en una versión más extensa) en el libro Historietas de la Filosofía Griega. También podéis escucharlo aquí. 

Hipatia.- ¿Os ha quedado alguna oscuridad en lo que hemos hablado hoy?

N.- Muchas oscuridades me quedan a mí, maestra Hipatia, y estoy seguro de que también a mi compañero, aunque la incomparable luz de tus palabras hace cuanto puede por disiparlas… Pero no nos hemos quedado a quitarte algo más de tu valioso tiempo. Es por otra cosa…

Hipatia.- Decidme.

N.- Hipatia, tus amigos tememos cada vez más por tu vida. No nos gustaría que siguieses el camino que alguna vez siguió Sócrates...

Hipatia.- ¿A qué viene tanto temor? Tengo buenos amigos, tanto en el poder como entre los cristianos. Todo este jaleo es cosa de ese estúpido Cirilo, que alienta a sus monjes y a la masa fanática e ignorante.

N.- Las religiones, sobre todo esta que se ha hecho con el poder, presumen de nacer del corazón de esa masa ignorante y, por ello, manipulable e inflamable… Y crece como un mar de fuego subterráneo que resquebraja los templos de Grecia. ¡Recuerda que ya ardió la biblioteca del Serapeo!

C.- ¡Pero eso fue cosa de la chusma, no de auténticos cristianos! Los cristianos nos avergonzamos de que se nos identifique con algo así. Ahora bien, Hipatia, ¿por qué no haces caso a nuestras recomendaciones y… te conviertes? ¿Qué puedes defender en el paganismo? Cuando nombras a los dioses, a Hera, Deméter, Cronos… todos sabemos que lo haces figuradamente, porque no puedes, nadie puede creer en eso.

N.- ¿Y sí puede creer en los mitos de tu Iglesia, en un hombre al que se toma por hijo del Dios, que cura endemoniados y camina por las aguas…? ¡Por Zeus, chusma ignorante!

C.- Todo esto lo prueba la fe. He ahí el milagro. Pero ya ninguna fe alienta bajo los dioses paganos, ni en realidad lo hizo nunca.

N.- ¡Ciertamente, parece un milagro que personas inteligentes como tú hayan pasado a hablar como hablas! No hubiera dado crédito, de no verlo. Aunque existen otras explicaciones: el miedo y el sometimiento: eso es lo que atenaza vuestras mentes. 

Hipatia.- (tras un largo silencio) Os diré lo que pienso. En efecto, el mundo griego está muerto: subsiste moribundo, mientras otro mundo comienza a nacer. Como toda criatura de corta edad, la nueva civilización carece de la capacidad adulta de razonar, solo sabe imaginar y solo ansía crecer, como si no existiese en el mundo más centro que ella. Devora ciegamente cuanto alcanza y destruye cuanto ignora. Estoy de acuerdo contigo, Marcos, en que nosotros, los que pertenecemos a Grecia, estamos muertos. Pero vosotros os engañáis si creéis que vuestras razones, todas ellas tomadas… no diré robadas… a los griegos, dominarán ese río que crece. Caerán las bibliotecas, una tras otra, porque cuando un grupo de personas es capaz de creer que un único libro es dictado directo de Dios, lo natural es que vea en todos los demás libros o bien enemigos o bien libros innecesarios, y que en ambos casos deben arder. Pero la filosofía griega fue precisamente la cura contra eso. El Logos no dicta un solo libro, los dicta todos y ninguno, porque tampoco ninguno está exento del error humano y ninguno, por tanto, puede ser enarbolado fanáticamente.

C.- Sí, los cristianos estamos creando un mundo nuevo. Pero ¿tiene un mundo nuevo que matar a aquel que, según mi opinión, es su madre? Querida maestra, permíteme que sea franco: veo latir en tus palabras la soberbia humana de creer que no necesita nada superior a su entendimiento.

N.- En tus labios lo que late es la humillación del hombre… ante otros hombres que se consideran iluminados.

C.- Pero no quiero tu mal. Por favor, retírate cuanto puedas de la vida pública. Entrégate a tus libros y seguramente vivas en paz.

Hipatia.- ¿Me aconsejas lo que aconsejaba Critón a Sócrates? ¿De tan poco nos ha servido el cultivo de la filosofía, y tan poco ha logrado hacer la fe en ti!? ¿Y tú, dices lo mismo?

N.- Ciertamente, iba a decir lo mismo, y ahora me avergüenzo, sin que me abandone el temor por ti.

Hipatia.- Si hemos de morir, moriremos. Lo peor no será nuestra muerte. ¿Valdrá la pena vivir cuando los textos de Platón, Aristóteles y de tantos otros filósofos y filósofas desaparezcan? 






viernes, 17 de octubre de 2025

20. Filosofía y ciencia en la época helenística; la figura de Hipatia de Alejandría.

 


La filosofía helenística es la que se desarrolla en el periodo que va del siglo IV, cuando mueren Alejandro Magno y Aristóteles, al siglo II a. C., cuando Roma conquista Grecia, aunque dada la influencia de esta filosofía en la cultura romana podríamos extender el periodo del pensamiento helenístico hasta el siglo I d. C. (en que empieza a extenderse el cristianismo por el mundo romano), e incluso mucho más allá, pues la cultura griega sigue brillando en Alejandría hasta, al menos, la muerte de Hipatia (415 d. C.). Este periodo, ligado a la expansión del helenismo a través de las conquistas de Alejandro Magno, comprende cambios muy notables. Desde un punto de vista social y político, desaparece el mundo de las ciudades-Estado, en la que el individuo podía sentirse y actuar como un sujeto político decisivo, y se impone una estructura política imperial. Desde un punto de vista psicológico e ideológico, las personas van a experimentarse como individuos más o menos aislados y preocupados fundamentalmente por su felicidad personal (un poco igual que en nuestra pro pia época). A nivel cultural, van a florecer las inquietudes religiosas, la filosofía de orientación moral y una ciencia experimental despreocupada de las grandes sistematizaciones teóricas. 


En cuanto al problema de la realidad, y junto a la continuidad de las doctrinas platónica y aristotélica, destaca la teoría materialista de Epicuro, muy parecida a la de Demócrito y los atomistas (todo está compuesto de átomos que, moviéndose en el vacío, chocan entre si dando lugar a los cuerpos compuestos). A la vez, en el Museo y Biblioteca de Alejandría (fundada en el siglo III a. C.) investigaban y transmitían sus conocimiento un numero destacado de sabios que, por su objeto y método de conocimiento, podemos equiparar a los modernos científicos e ingenieros. Estos no van a investigar ya la "arkhé" o el principio originario de la realidad, sino que se van a preocupar por el funcionamiento de ciertos procesos naturales concretos, la investigación sobre problemas matemáticos o el diseño de ingenios mecánicos. Su método va a ser fundamentalmente empírico-matemático (tal como la ciencia actual), esto es, fundado en la experiencia y en el cálculo. 


Algunos de los sabios fueron Arquímedes, conocido por el “principio de Arquímedes” y el “método de exhaución” (lo que supuso, por vez primera, el uso matemático de los infinitesimales), y que teorizó y desarrollo tecnologías como las de la palanca o el uso del tornillo; el matemático Euclides, cuyos “Elementa” servían de libro de texto en matemáticas hasta no hace mucho; Eratóstenes, que calculó con gran precisión la circunferencia de la Tierra y la inclinación de su eje; Hiparco de Nicea y Aristarco de Samos, cada uno de los cuales defendía una hipótesis distinta sobre la constitución del universo – geocéntrica en Hiparco y heliocéntrica en Aristarco – ; el médico Herófilo, que afirmaba que la inteligencia estaba en el cerebro; etc. Más adelante, (en torno al siglo I d. C.) en la misma Biblioteca investigaron Herón de Alejandría (que desarrolló distintos ingenios hidráulicos y escribió el primer libro de robótica de la historia), el médico Galeno, el astrónomo Ptolomeo, e Hipatia de Alejandrina, la primera mujer filósofa reconocida popularmente como tal (no es que antes no hubiera, pero no fueron tan conocidas). 


Hipatia de Alejandría vivió y enseñó en Alejandría durante los siglos IV y V d. C., y fue coetánea de Agustín de Hipona. Hija de un célebre matemático y astrónomo, de ella no se han conservado escritos, aunque se le tiene por una filósofa neoplatónica, especialmente interesada en la parte más matemática del platonismo. Se le atribuyen obras matemáticas y astronómicas, además del diseño de algunos instrumentos científicos. Parece que ejerció también como consejera política, y tenía fama de ser una mujer de gran integridad moral. Murió lapidada por una turba cristiana acusada de conspirar contra el obispo Cirilo. Su figura, mitificada a lo largo de los siglos, representa el heroico papel de la mujer en una cultura fuertemente patriarcal en el que las mujeres apenas tenían acceso a la vida social, cultural y política, y, en cierto modo, la de una “mártir de la ciencia” víctima del fanatismo religioso en las postrimerías del pensamiento clásico.


En cuanto al problema del conocimiento, la filosofía helenística no representa un desarrollo significativo. La teoría más original quizás sea la del escepticismo, aunque tampoco del todo, pues podemos encontrar precedentes en la sofística. Según los escépticos, no podemos saber objetivamente nada, ni sobre la existencia o ser de las cosas, ni sobre la bondad o maldad de los actos. Por ello, la actitud más razonable es la de suspender el juicio: no afirmar ni juzgar nada sobre nada. Si adoptamos esta actitud de indiferencia hacia las cosas, alcanzaremos la imperturbabilidad del ánimo y la felicidad que esto proporciona. El escepticismo de la época alejandrina fue fundado, según la tradición, por Pirrón de Elis (hacia 360-270 a. C.), de quien se dice que viajó a la India, donde tal vez aprendió la doctrina del desasimiento ("akatalepsia"), y de la suspensión del juicio ("epokhé"). En el siglo I a. C. Enesidemo fundará la escuela pirrónica inspirada en Pirrón. Y en el siglo II d. C. Sexto Empírico será el gran representante del escepticismo tardío. Cabe advertir que no todos los filósofos helenísticos son escépticos. Epicuro, por ejemplo, defendía la posibilidad del conocimiento, que para él (como para otros filósofos materialistas) consistía fundamentalmente en experimentar de forma sensible el mundo.

Y aquí la presentación de clase:


lunes, 25 de enero de 2021

35. Introducción a la filosofía medieval: características, etapas, autores y temas


La filosofía medieval es la que se produce en Europa y su entorno cercano (Oriente próximo, norte de África...) entre los siglos I y XV d. C. 

A la hora de pensar en la época medieval hay que huir del tópico de que fue una edad oscurantista y bárbara, aunque, sin duda, hubo momentos, como en todas las épocas, de oscuridad y barbarie. Durante los más de mil años que duró, la cultura medieval intento concebir la realidad, la vida humana, el conocimiento y los valores, de un modo unitario, haciendo que todo girase en torno a Dios

Universidad de Salamanca

Como parte de este intento unificador, la época medieval se empeñó en fundir las dos grandes raíces culturales de nuestra civilización: la tradición grecolatina, por un lado, y el rico torrente de espiritualidad que venía de Oriente (la tradición religiosa judía entre otras). Fruto de esta mezcla entre Occidente y Oriente, entre "Atenas y Jerusalén", entre el mundo indoeuropeo y la tradición semita, realizada durante la E. Media, son el cristianismo y lo que podemos llamar la "civilización europea".


Una muestra reveladora de esta unificación entre la cultura grecolatina y la tradición religiosa judía va a ser la profunda relación que van a establecer los filósofos medievales (casi todos ellos religiosos) entre la filosofía griega (sobre todo platónica y aristotélica) y las llamadas religiones del libro (judaísmo, cristianismo, islamismo), sobre todo con estas dos últimas. En un primer momento, la filosofía va a ser utilizada como "sirviente de la teología", para expandir el cristianismo por un mediterráneo fuertemente helenizado (recordad las conquistas de Alejandro Magna),
El Triunfo de S. Tomás (B. Gozzoli, 1471). Detalle
así como para const
ruir y unificar la doctrina frente a la amenaza disgregadora de las herejías. Pero en un segundo momento, la filosofía, ya cristianizada y casi hecha una misma cosa con la teología, va a replantear de forma novedosa los mismos problemas filosóficos de los que ya trataban los griegos, dando, en ocasiones, respuestas originales y muy valiosas, de las que, poco a poco, va a ir surgiendo todo el sustrato ideológico del mundo moderno. 



Podemos establecer varias etapas temporales en el desarrollo del pensamiento medieval

(1) La aparición y expansión del cristianismo (ss. I-II d. C.). El cristianismo parece tener origen en grupos religiosos judíos de carácter mesiánico (como los esenios) que afirmaban que el mesías ya había llegado para liberar a Israel de sus males. Este movimiento (tal vez influido por otras religiones como el mitraísmo o los cultos mistéricos) comenzó a expandirse por todo el mediterráneo, convertido en una religión cosmopolita gracias a sus propagadores (empezando por San Pablo), quienes buscaron armonizar el mensaje evangélico con la cultura y el pensamiento helenístico. Tras las Epístolas de Pablo se redactan los Evangelios (en lengua griega y, algunos de ellos empleando conceptos filosóficos griegos, como "logos", "psique", "pneuma"...). En esta época el pensamiento griego va a servir ya para expresar, clarificar y canonizar la doctrina cristiana. 

San Pablo predicando a los atenienses (Rafael, 1515)

(2) La patrística y Agustín de Hipona (ss. II-V d. C). Durante estos siglos los llamados "Padres de la Iglesia" (como Justino, Taciano, Ireneo, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Orígenes y Agustín de Hipona) fijan la doctrina cristiana frente a paganos y herejes asimilando gran parte del pensamiento filosófico en favor de dogmas cristianos como la unidad de Dios, la creación del mundo a partir de la nada, la inmortalidad del alma, el libre albedrío, etc. El ejemplo más claro es el de Agustín, cuya obra se funda o inspira en la filosofía neoplatónica. 
San Agustín. (P. de Champaigne, 1645)


(3) La escolástica (ss. V-XIII). Hasta el siglo XII, el pensamiento medieval sigue siendo de tono neoplatónico con concesiones a la mística. A esta primera fase de la escolástica pertenecen autores como San Anselmo de Canterbury o Pedro Abelardo, los filósofos árabes Avicena y Averroes (andalusí de Córdoba), el filósofo judío Maimónides e Hildegarda de Bingen. Santa Hildegarda ha sido considerada por los especialistas actuales como una de las personalidades más fascinantes y polifacéticas del Occidente europeo. Fue abadesa, líder monacal, mística, profetisa, médica, compositora y escritora alemana, y escribió obras teológicas, morales, botánicas y medicinales, así como una gran cantidad de composiciones musicales. Su prestigio como mujer sabia y santa fue enorme. En 2012 fue reconocida como doctora de la Iglesia. Durante el siglo XIII el autor más importante va a ser Tomás de Aquino, que va lograr construir una síntesis impresionante entre el cristianismo de raíz platónica vigente y las doctrinas de Aristóteles, redescubiertas en Europa desde el siglo XII.

Averroes. Monumento en Córdoba

Maimónides (monumento en Córdoba)

Hildegarda de Bingen 

Apoteosis de S. Tomás de Aquino. (Zurbarán, 1631)

(4) Crisis de la escolástica (ss. XIV-XV). Durante esta época, se critica duramente el pensamiento conciliador entre fe y razón propuesto por Tomás de Aquino, y se impone una vuelta hacia posiciones fideístas (defensoras de la fe y contrarias a la racionalización de la doctrina). Finalmente, se impone un dualismo que distingue tajantemente el ámbito de la fe y el de la razón (es decir: la religión de la filosofía). Sobre este dualismo se va a construir, en gran medida, la cultura moderna y contemporánea. Los autores más importantes de este periodo son filósofos como Duns Escoto y Guillermo de Occam. 



La filosofía medieval trata todos los temas y problemas ya planteados por los filósofos griegos pero, como decíamos, en un lenguaje más teológico y con el propósito de conciliar los dogmas de fe con los argumentos racionales de la filosofía.

Así, en cuanto al problema de la realidad (ontología), algunos pensadores de esta época van a tratar de demostrar racionalmente la existencia de Dios o de justificar el dogma de la creación (por ejemplo, a través de la distinción entre esencia y existencia), además de interesarse vivamente por el llamado "problema de los universales", muy ligado a los planteamientos platónicos y aristotélicos en torno a la realidad de las formas o ideas. 

En el campo de la epistemología, los filósofos/teólogos medievales van a reflexionar insistentemente en el problema de la relación entre fe y razón (es decir, entre religión y filosofía)

Por otra parte, en el ámbito de la antropología y la ética se van a tratar asuntos como el de la libertad humana o el problema del mal, mientras que en filosofía política se van a hacer aportaciones muy importantes en relación con la teoría del derecho natural o al asunto de la relación entre la Iglesia y el Estado.  



A todo esto, la pregunta que late bajo toda la filosofía medieval es esta: ¿Se puede ser cristiano (o musulmán, o judío o creyente en cualquier otra religión) y, a la vez, filósofo o científico? ¿Qué opináis vosotros? 


Y aquí la presentación de clase:






martes, 21 de febrero de 2017

¿Es compatible la filosofía con la religión?... Una introducción a la filosofía medieval.


Los teólogo-filósofos medievales van a intentar construir una síntesis entre la racionalidad filosófica y los dogmas cristianos para mejor convencer(se) de su fe y para defenderla de los incrédulos, adornándola y empapándola con la filosofía. Ahora bien, ¿es esto posible? ¿Son conciliables la religión y la filosofía (y la ciencia)? ¿Es compatible la fe con la razón? ¿Se puede ser creyente y, a la vez, filósofo o científico? Estas son las cuestiones de fondo que la laten bajo la llamada “filosofía medieval”. Por eso quiero que vayáis planteándoos las siguientes preguntas:

-         ¿Se puede ser cristiano (o musulmán, o judío o creyente en cualquier otra religión) sin estar loco o apostar por lo irracional (despreciando o relegando la razón)? ¿Es racional creer que el mundo es obra de un Dios, que ha enviado a su Hijo para salvarnos, que espera para juzgarnos en el Juicio final, etc.? Y si todo esto se mantiene o afirma por fe, ¿es racional tener fe, es decir, creerse ciegamente las cosas?

-         ¿Se puede ser cristiano (o religioso) y, a la vez, filósofo o científico (y hay muchos casos, además del de los filósofos medievales)? ¿Cómo?


-         ¿Se puede ser filósofo, científico o simplemente racionalista sin tener fe en ciertas cosas fundamentales (por ejemplo, en que el mundo es racional y podemos comprenderlo con nuestra sola razón)? 



-    ¿Es posible justificar racionalmente el ateísmo?



Mientras lo vais pensando, aquí tenéis una introducción a la filosofía medieval en formato presentación:










domingo, 10 de abril de 2016

domingo, 24 de enero de 2016

¿Es compatible la filosofía con la religión?... Una introducción a la filosofía medieval.


Los teólogo-filósofos medievales van a intentar construir una síntesis entre la racionalidad filosófica y los dogmas cristianos para mejor convencer(se) de su fe y para defenderla de los incrédulos, adornándola y empapándola con la filosofía. Ahora bien, ¿es esto posible? ¿Son conciliables la religión y la filosofía (y la ciencia)? ¿Es compatible la fe con la razón? ¿Se puede ser creyente y, a la vez, filósofo o científico? Estas son las cuestiones de fondo que la laten bajo la llamada “filosofía medieval”. Por eso quiero que vayáis planteándoos las siguientes preguntas:

-         ¿Se puede ser cristiano (o musulmán, o judío o creyente en cualquier otra religión) sin estar loco o apostar por lo irracional (despreciando o relegando la razón)? ¿Es racional creer que el mundo es obra de un Dios, que ha enviado a su Hijo para salvarnos, que espera para juzgarnos en el Juicio final, etc.? Y si todo esto se mantiene o afirma por fe, ¿es racional tener fe, es decir, creerse ciegamente las cosas?

-         ¿Se puede ser cristiano (o religioso) y, a la vez, filósofo o científico (y hay muchos casos, además del de los filósofos medievales)? ¿Cómo?


-         ¿Se puede ser filósofo, científico o simplemente racionalista sin tener fe en ciertas cosas fundamentales (por ejemplo, en que el mundo es racional y podemos comprenderlo con nuestra sola razón)? 



-    ¿Es posible justificar racionalmente el ateísmo?



Mientras lo vais pensando, aquí tenéis una introducción a la filosofía medieval en formato presentación: