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domingo, 7 de febrero de 2021

La fe contra/sobre/con/bajo/separada de la razón

Muchos teólogos-filósofos medievales pretendieron utilizar la razón (y la filosofía) para confirmar las creencias cristianas. Esto les condujo a plantearse la relación entre la fe (creer por voluntad) y la razón (creer por entendimiento). ¿Son compatibles? ¿Qué relación puede haber entre ellas? Estas son las respuestas que dieron.


1. No hay relación posible. La fe es la única vía a la verdad (Fideísmo). Dios y su creación son misterios demasiado grandes para la razón humana. Querer comprenderlos es soberbia y pecado (el pecado original, acordaos, consistió en probar del "árbol del conocimiento"). Además Dios es libre y omnipotente, hace lo que quiere, no lo que es lógico. El cristiano debe entregarse en brazos de la fe, ciegamente, sin entender (“Creo porque es absurdo”, decía Tertuliano). “Ora et labora” (reza y trabaja): esa es la vida que conduce a la salvación.

2. La razón se subordina a la fe (San Agustín y otros). La filosofía y la razón conducen a la fe en Dios. San Agustín (influido por el neoplatonismo) pensaba que el ser de las cosas reside en formas invariables e inmateriales que no pueden tener su origen ni en el mundo ni en el alma (pues ambos son variables e imperfectos), sino en Dios. Además, es la bondad de Dios lo que garantiza que nuestra razón no nos engañe. Dios está, así, al final y al principio de todo conocimiento: “entender para creer, y creer para entender”. La razón y la filosofía deben ponerse, pues, al servicio de la fe y la religión. Todo otro conocimiento es “vana curiositas” (vana curiosidad).


3. Fe y razón son distintas perspectivas de una misma verdad (Sto. Tomás de Aquino). Dios es un misterio, pero no sus obras o efectos: las Sagradas Escrituras y el mundo. Por la fe conocemos y confirmamos las Escrituras (teología sagrada). Por la razón conocemos el mundo (teología natural). Ambas obras (las Escrituras y el mundo) y ambas vías de conocimiento (fe y razón) son creación de Dios, por lo que son buenas y no pueden entrar en contradicción. Además, fe y razón colaboran. La razón ayuda a la fe con sus argumentos (demostrando la existencia de Dios y otras verdades cristianas), y la fe ayuda a la razón sosteniendo la creencia en la racionalidad del mundo.



4. La fe se subordina a la razón (Averroes y otros). Algunos filósofos medievales (pocos y considerados herejes) llegaron a sostener que la razón y la filosofía representan un tipo de conocimiento (de Dios y del mundo) superior al de la teología sagrada (mezcla de fe y razón) o al de la mera fe (que se vale de la imaginación y el sentimiento para acercar la verdad a la gente más sencilla). Esta fue una opinión marginal durante la Edad media.


5. Autonomía de la fe y de la razón. (Guillermo de Occam y otros). Fe y razón son formas de conocimiento totalmente distintas, cada una de ellas referida a un ámbito de realidad diferente. La fe y la religión se ocupan de lo sobrenatural (lo sagrado). La razón y la ciencia se ocupan del mundo natural (lo profano). Fe y religión no se contradicen porque no se ocupan de lo mismo. Cada una produce sus verdades, que son válidas en su campo, sin interferir la una en la otra (teoría de la doble verdad). Este dualismo (fe/razón, religión/filosofía, Dios/mundo, sagrado/profano, etc.) va a formar parte de la mentalidad moderna.




Si queréis más, aquí tenéis otra versión del mismo asunto.


Y aquí, la presentación de clase











lunes, 25 de enero de 2021

35. Introducción a la filosofía medieval: características, etapas, autores y temas


La filosofía medieval es la que se produce en Europa y su entorno cercano (Oriente próximo, norte de África...) entre los siglos I y XV d. C. 

A la hora de pensar en la época medieval hay que huir del tópico de que fue una edad oscurantista y bárbara, aunque, sin duda, hubo momentos, como en todas las épocas, de oscuridad y barbarie. Durante los más de mil años que duró, la cultura medieval intento concebir la realidad, la vida humana, el conocimiento y los valores, de un modo unitario, haciendo que todo girase en torno a Dios

Universidad de Salamanca

Como parte de este intento unificador, la época medieval se empeñó en fundir las dos grandes raíces culturales de nuestra civilización: la tradición grecolatina, por un lado, y el rico torrente de espiritualidad que venía de Oriente (la tradición religiosa judía entre otras). Fruto de esta mezcla entre Occidente y Oriente, entre "Atenas y Jerusalén", entre el mundo indoeuropeo y la tradición semita, realizada durante la E. Media, son el cristianismo y lo que podemos llamar la "civilización europea".


Una muestra reveladora de esta unificación entre la cultura grecolatina y la tradición religiosa judía va a ser la profunda relación que van a establecer los filósofos medievales (casi todos ellos religiosos) entre la filosofía griega (sobre todo platónica y aristotélica) y las llamadas religiones del libro (judaísmo, cristianismo, islamismo), sobre todo con estas dos últimas. En un primer momento, la filosofía va a ser utilizada como "sirviente de la teología", para expandir el cristianismo por un mediterráneo fuertemente helenizado (recordad las conquistas de Alejandro Magna),
El Triunfo de S. Tomás (B. Gozzoli, 1471). Detalle
así como para const
ruir y unificar la doctrina frente a la amenaza disgregadora de las herejías. Pero en un segundo momento, la filosofía, ya cristianizada y casi hecha una misma cosa con la teología, va a replantear de forma novedosa los mismos problemas filosóficos de los que ya trataban los griegos, dando, en ocasiones, respuestas originales y muy valiosas, de las que, poco a poco, va a ir surgiendo todo el sustrato ideológico del mundo moderno. 



Podemos establecer varias etapas temporales en el desarrollo del pensamiento medieval

(1) La aparición y expansión del cristianismo (ss. I-II d. C.). El cristianismo parece tener origen en grupos religiosos judíos de carácter mesiánico (como los esenios) que afirmaban que el mesías ya había llegado para liberar a Israel de sus males. Este movimiento (tal vez influido por otras religiones como el mitraísmo o los cultos mistéricos) comenzó a expandirse por todo el mediterráneo, convertido en una religión cosmopolita gracias a sus propagadores (empezando por San Pablo), quienes buscaron armonizar el mensaje evangélico con la cultura y el pensamiento helenístico. Tras las Epístolas de Pablo se redactan los Evangelios (en lengua griega y, algunos de ellos empleando conceptos filosóficos griegos, como "logos", "psique", "pneuma"...). En esta época el pensamiento griego va a servir ya para expresar, clarificar y canonizar la doctrina cristiana. 

San Pablo predicando a los atenienses (Rafael, 1515)

(2) La patrística y Agustín de Hipona (ss. II-V d. C). Durante estos siglos los llamados "Padres de la Iglesia" (como Justino, Taciano, Ireneo, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Orígenes y Agustín de Hipona) fijan la doctrina cristiana frente a paganos y herejes asimilando gran parte del pensamiento filosófico en favor de dogmas cristianos como la unidad de Dios, la creación del mundo a partir de la nada, la inmortalidad del alma, el libre albedrío, etc. El ejemplo más claro es el de Agustín, cuya obra se funda o inspira en la filosofía neoplatónica. 
San Agustín. (P. de Champaigne, 1645)


(3) La escolástica (ss. V-XIII). Hasta el siglo XII, el pensamiento medieval sigue siendo de tono neoplatónico con concesiones a la mística. A esta primera fase de la escolástica pertenecen autores como San Anselmo de Canterbury o Pedro Abelardo, los filósofos árabes Avicena y Averroes (andalusí de Córdoba), el filósofo judío Maimónides e Hildegarda de Bingen. Santa Hildegarda ha sido considerada por los especialistas actuales como una de las personalidades más fascinantes y polifacéticas del Occidente europeo. Fue abadesa, líder monacal, mística, profetisa, médica, compositora y escritora alemana, y escribió obras teológicas, morales, botánicas y medicinales, así como una gran cantidad de composiciones musicales. Su prestigio como mujer sabia y santa fue enorme. En 2012 fue reconocida como doctora de la Iglesia. Durante el siglo XIII el autor más importante va a ser Tomás de Aquino, que va lograr construir una síntesis impresionante entre el cristianismo de raíz platónica vigente y las doctrinas de Aristóteles, redescubiertas en Europa desde el siglo XII.

Averroes. Monumento en Córdoba

Maimónides (monumento en Córdoba)

Hildegarda de Bingen 

Apoteosis de S. Tomás de Aquino. (Zurbarán, 1631)

(4) Crisis de la escolástica (ss. XIV-XV). Durante esta época, se critica duramente el pensamiento conciliador entre fe y razón propuesto por Tomás de Aquino, y se impone una vuelta hacia posiciones fideístas (defensoras de la fe y contrarias a la racionalización de la doctrina). Finalmente, se impone un dualismo que distingue tajantemente el ámbito de la fe y el de la razón (es decir: la religión de la filosofía). Sobre este dualismo se va a construir, en gran medida, la cultura moderna y contemporánea. Los autores más importantes de este periodo son filósofos como Duns Escoto y Guillermo de Occam. 



La filosofía medieval trata todos los temas y problemas ya planteados por los filósofos griegos pero, como decíamos, en un lenguaje más teológico y con el propósito de conciliar los dogmas de fe con los argumentos racionales de la filosofía.

Así, en cuanto al problema de la realidad (ontología), algunos pensadores de esta época van a tratar de demostrar racionalmente la existencia de Dios o de justificar el dogma de la creación (por ejemplo, a través de la distinción entre esencia y existencia), además de interesarse vivamente por el llamado "problema de los universales", muy ligado a los planteamientos platónicos y aristotélicos en torno a la realidad de las formas o ideas. 

En el campo de la epistemología, los filósofos/teólogos medievales van a reflexionar insistentemente en el problema de la relación entre fe y razón (es decir, entre religión y filosofía)

Por otra parte, en el ámbito de la antropología y la ética se van a tratar asuntos como el de la libertad humana o el problema del mal, mientras que en filosofía política se van a hacer aportaciones muy importantes en relación con la teoría del derecho natural o al asunto de la relación entre la Iglesia y el Estado.  



A todo esto, la pregunta que late bajo toda la filosofía medieval es esta: ¿Se puede ser cristiano (o musulmán, o judío o creyente en cualquier otra religión) y, a la vez, filósofo o científico? ¿Qué opináis vosotros? 


Y aquí la presentación de clase:






jueves, 16 de marzo de 2017

La fe contra/sobre/con/bajo/separada de la razón

Muchos teólogos-filósofos medievales pretendieron utilizar la razón (y la filosofía) para confirmar las creencias cristianas. Esto les condujo a plantearse la relación entre la fe (creer por voluntad) y la razón (creer por entendimiento). ¿Son compatibles? ¿Qué relación puede haber entre ellas? Estas son las respuestas que dieron.


1. No hay relación posible. La fe es la única vía a la verdad (Fideísmo). Dios y su creación son misterios demasiado grandes para la razón humana. Querer comprenderlos es soberbia y pecado (el pecado original, acordaos, consistió en probar del árbol de la sabiduría). Además Dios es libre y omnipotente, hace lo que quiere, no lo que es lógico. El cristiano debe entregarse en brazos de la fe, ciegamente, sin entender (“Creo porque es absurdo”, decía Tertuliano). “Ora et labora” (reza y trabaja), esa es la vida que conduce a la salvación.

2. La razón se subordina a la fe (San Agustín y otros). La filosofía y la razón conducen a la fe en Dios. San Agustín (influido por el neoplatonismo) pensaba que el ser de las cosas reside en formas invariables e inmateriales que no pueden tener su origen ni en el mundo ni en el alma (pues ambos son variables e imperfectos), sino en Dios. Además, es la bondad de Dios lo que garantiza que nuestra razón no nos engañe. Dios está, así, al final y al principio de todo conocimiento: “entender para creer, y creer para entender”. La razón y la filosofía deben ponerse, pues, al servicio de la fe y la religión. Todo otro conocimiento es “vana curiositas” (vana curiosidad).


3. Fe y razón son distintas perspectivas de una misma verdad (Sto. Tomás de Aquino). Dios es un misterio, pero no sus obras o efectos: las Sagradas Escrituras y el mundo. Por la fe conocemos y confirmamos las Escrituras (teología sagrada). Por la razón conocemos el mundo (teología natural). Ambas obras (las Escrituras y el mundo) y ambas vías de conocimiento (fe y razón) son creación de Dios, por lo que son buenas y no pueden entrar en contradicción. Además, fe y razón colaboran. La razón ayuda a la fe con sus argumentos (demostrando la existencia de Dios y otras verdades cristianas), y la fe ayuda a la razón sosteniendo la creencia en la racionalidad del mundo.



4. La fe se subordina a la razón (Averroes y otros). Algunos filósofos medievales (pocos y considerados herejes) llegaron a sostener que la razón y la filosofía representan un tipo de conocimiento (de Dios y del mundo) superior al de la teología sagrada (mezcla de fe y razón) o al de la mera fe (que se vale de la imaginación y el sentimiento para acercar la verdad a la gente más sencilla). Esta fue una opinión marginal durante la Edad media.


5. Autonomía de la fe y de la razón. (Guillermo de Occam y otros). Fe y razón son formas de conocimiento totalmente distintas, cada una de ellas referida a un ámbito de realidad diferente. La fe y la religión se ocupan de lo sobrenatural (lo sagrado). La razón y la ciencia se ocupan del mundo natural (lo profano). Fe y religión no se contradicen porque no se ocupan de lo mismo. Cada una produce sus verdades, que son válidas en su campo, sin interferir la una en la otra (teoría de la doble verdad). Este dualismo (fe/razón, religión/filosofía, Dios/mundo, sagrado/profano, etc.) va a formar parte de la mentalidad moderna.




Si queréis más, aquí tenéis otra versión del mismo asunto.


Y aquí, la presentación de clase











martes, 21 de febrero de 2017

¿Es compatible la filosofía con la religión?... Una introducción a la filosofía medieval.


Los teólogo-filósofos medievales van a intentar construir una síntesis entre la racionalidad filosófica y los dogmas cristianos para mejor convencer(se) de su fe y para defenderla de los incrédulos, adornándola y empapándola con la filosofía. Ahora bien, ¿es esto posible? ¿Son conciliables la religión y la filosofía (y la ciencia)? ¿Es compatible la fe con la razón? ¿Se puede ser creyente y, a la vez, filósofo o científico? Estas son las cuestiones de fondo que la laten bajo la llamada “filosofía medieval”. Por eso quiero que vayáis planteándoos las siguientes preguntas:

-         ¿Se puede ser cristiano (o musulmán, o judío o creyente en cualquier otra religión) sin estar loco o apostar por lo irracional (despreciando o relegando la razón)? ¿Es racional creer que el mundo es obra de un Dios, que ha enviado a su Hijo para salvarnos, que espera para juzgarnos en el Juicio final, etc.? Y si todo esto se mantiene o afirma por fe, ¿es racional tener fe, es decir, creerse ciegamente las cosas?

-         ¿Se puede ser cristiano (o religioso) y, a la vez, filósofo o científico (y hay muchos casos, además del de los filósofos medievales)? ¿Cómo?


-         ¿Se puede ser filósofo, científico o simplemente racionalista sin tener fe en ciertas cosas fundamentales (por ejemplo, en que el mundo es racional y podemos comprenderlo con nuestra sola razón)? 



-    ¿Es posible justificar racionalmente el ateísmo?



Mientras lo vais pensando, aquí tenéis una introducción a la filosofía medieval en formato presentación:










martes, 9 de febrero de 2016

La fe contra/sobre/con/bajo/separada de la razón

Muchos teólogos-filósofos medievales pretendieron utilizar la razón (y la filosofía) para confirmar las creencias cristianas. Esto les condujo a plantearse la relación entre la fe (creer por voluntad) y la razón (creer por entendimiento). ¿Son compatibles? ¿Qué relación puede haber entre ellas? Estas son las respuestas que dieron.


1. No hay relación posible. La fe es la única vía a la verdad (Fideísmo). Dios y su creación son misterios demasiado grandes para la razón humana. Querer comprenderlos es soberbia y pecado (el pecado original, acordaos, consistió en probar del árbol de la sabiduría). Además Dios es libre y omnipotente, hace lo que quiere, no lo que es lógico. El cristiano debe entregarse en brazos de la fe, ciegamente, sin entender (“Creo porque es absurdo”, decía Tertuliano). “Ora et labora” (reza y trabaja), esa es la vida que conduce a la salvación.

2. La razón se subordina a la fe (San Agustín y otros). La filosofía y la razón conducen a la fe en Dios. San Agustín (influido por el neoplatonismo) pensaba que el ser de las cosas reside en formas invariables e inmateriales que no pueden tener su origen ni en el mundo ni en el alma (pues ambos son variables e imperfectos), sino en Dios. Además, es la bondad de Dios lo que garantiza que nuestra razón no nos engañe. Dios está, así, al final y al principio de todo conocimiento: “entender para creer, y creer para entender”. La razón y la filosofía deben ponerse, pues, al servicio de la fe y la religión. Todo otro conocimiento es “vana curiositas” (vana curiosidad).


3. Fe y razón son distintas perspectivas de una misma verdad (Sto. Tomás de Aquino). Dios es un misterio, pero no sus obras o efectos: las Sagradas Escrituras y el mundo. Por la fe conocemos y confirmamos las Escrituras (teología sagrada). Por la razón conocemos el mundo (teología natural). Ambas obras (las Escrituras y el mundo) y ambas vías de conocimiento (fe y razón) son creación de Dios, por lo que son buenas y no pueden entrar en contradicción. Además, fe y razón colaboran. La razón ayuda a la fe con sus argumentos (demostrando la existencia de Dios y otras verdades cristianas), y la fe ayuda a la razón sosteniendo la creencia en la racionalidad del mundo.



4. La fe se subordina a la razón (Averroes y otros). Algunos filósofos medievales (pocos y considerados herejes) llegaron a sostener que la razón y la filosofía representan un tipo de conocimiento (de Dios y del mundo) superior al de la teología sagrada (mezcla de fe y razón) o al de la mera fe (que se vale de la imaginación y el sentimiento para acercar la verdad a la gente más sencilla). Esta fue una opinión marginal durante la Edad media.


5. Autonomía de la fe y de la razón. (Guillermo de Occam y otros). Fe y razón son formas de conocimiento totalmente distintas, cada una de ellas referida a un ámbito de realidad diferente. La fe y la religión se ocupan de lo sobrenatural (lo sagrado). La razón y la ciencia se ocupan del mundo natural (lo profano). Fe y religión no se contradicen porque no se ocupan de lo mismo. Cada una produce sus verdades, que son válidas en su campo, sin interferir la una en la otra (teoría de la doble verdad). Este dualismo (fe/razón, religión/filosofía, Dios/mundo, sagrado/profano, etc.) va a formar parte de la mentalidad moderna.




Si queréis más, aquí tenéis otra versión del mismo asunto.


Y aquí, la presentación de clase











domingo, 24 de enero de 2016

¿Es compatible la filosofía con la religión?... Una introducción a la filosofía medieval.


Los teólogo-filósofos medievales van a intentar construir una síntesis entre la racionalidad filosófica y los dogmas cristianos para mejor convencer(se) de su fe y para defenderla de los incrédulos, adornándola y empapándola con la filosofía. Ahora bien, ¿es esto posible? ¿Son conciliables la religión y la filosofía (y la ciencia)? ¿Es compatible la fe con la razón? ¿Se puede ser creyente y, a la vez, filósofo o científico? Estas son las cuestiones de fondo que la laten bajo la llamada “filosofía medieval”. Por eso quiero que vayáis planteándoos las siguientes preguntas:

-         ¿Se puede ser cristiano (o musulmán, o judío o creyente en cualquier otra religión) sin estar loco o apostar por lo irracional (despreciando o relegando la razón)? ¿Es racional creer que el mundo es obra de un Dios, que ha enviado a su Hijo para salvarnos, que espera para juzgarnos en el Juicio final, etc.? Y si todo esto se mantiene o afirma por fe, ¿es racional tener fe, es decir, creerse ciegamente las cosas?

-         ¿Se puede ser cristiano (o religioso) y, a la vez, filósofo o científico (y hay muchos casos, además del de los filósofos medievales)? ¿Cómo?


-         ¿Se puede ser filósofo, científico o simplemente racionalista sin tener fe en ciertas cosas fundamentales (por ejemplo, en que el mundo es racional y podemos comprenderlo con nuestra sola razón)? 



-    ¿Es posible justificar racionalmente el ateísmo?



Mientras lo vais pensando, aquí tenéis una introducción a la filosofía medieval en formato presentación:










jueves, 15 de enero de 2015

LA FE contra/sobre/con/bajo/separada de LA RAZÓN

Muchos teólogos-filósofos medievales pretendieron utilizar la razón (y la filosofía) para confirmar las creencias cristianas. Esto les condujo a plantearse la relación entre la fe (creer por voluntad) y la razón (creer por entendimiento). ¿Son compatibles? ¿Qué relación puede haber entre ellas? Estas son las respuestas que dieron.


1. No hay relación posible. La fe es la única vía a la verdad (Fideísmo). Dios y su creación son misterios demasiado grandes para la razón humana. Querer comprenderlos es soberbia y pecado (el pecado original, acordaos, consistió en probar del árbol de la sabiduría). Además Dios es libre y omnipotente, hace lo que quiere, no lo que es lógico. El cristiano debe entregarse en brazos de la fe, ciegamente, sin entender (“Creo porque es absurdo”, decía Tertuliano). “Ora et labora” (reza y trabaja), esa es la vida que conduce a la salvación.

2. La razón se subordina a la fe (San Agustín y otros). La filosofía y la razón conducen a la fe en Dios. San Agustín (influido por el neoplatonismo) pensaba que el ser de las cosas reside en formas invariables e inmateriales que no pueden tener su origen ni en el mundo ni en el alma (pues ambos son variables e imperfectos), sino en Dios. Además, es la bondad de Dios lo que garantiza que nuestra razón no nos engañe. Dios está, así, al final y al principio de todo conocimiento: “entender para creer, y creer para entender”. La razón y la filosofía deben ponerse, pues, al servicio de la fe y la religión. Todo otro conocimiento es “vana curiositas” (vana curiosidad).


3. Fe y razón son distintas perspectivas de una misma verdad (Sto. Tomás de Aquino). Dios es un misterio, pero no sus obras o efectos: las Sagradas Escrituras y el mundo. Por la fe conocemos y confirmamos las Escrituras (teología sagrada). Por la razón conocemos el mundo (teología natural). Ambas obras (las Escrituras y el mundo) y ambas vías de conocimiento (fe y razón) son creación de Dios, por lo que son buenas y no pueden entrar en contradicción. Además, fe y razón colaboran. La razón ayuda a la fe con sus argumentos (demostrando la existencia de Dios y otras verdades cristianas), y la fe ayuda a la razón sosteniendo la creencia en la racionalidad del mundo.



4. La fe se subordina a la razón (Averroes y otros). Algunos filósofos medievales (pocos y considerados herejes) llegaron a sostener que la razón y la filosofía representan un tipo de conocimiento (de Dios y del mundo) superior al de la teología sagrada (mezcla de fe y razón) o al de la mera fe (que se vale de la imaginación y el sentimiento para acercar la verdad a la gente más sencilla). Esta fue una opinión marginal durante la Edad media.


5. Autonomía de la fe y de la razón. (Guillermo de Occam y otros). Fe y razón son formas de conocimiento totalmente distintas, cada una de ellas referida a un ámbito de realidad diferente. La fe y la religión se ocupan de lo sobrenatural (lo sagrado). La razón y la ciencia se ocupan del mundo natural (lo profano). Fe y religión no se contradicen porque no se ocupan de lo mismo. Cada una produce sus verdades, que son válidas en su campo, sin interferir la una en la otra (teoría de la doble verdad). Este dualismo (fe/razón, religión/filosofía, Dios/mundo, sagrado/profano, etc.) va a formar parte de la mentalidad moderna.




Si queréis más, aquí tenéis otra versión del mismo asunto.


Y aquí, la presentación de clase











jueves, 27 de noviembre de 2014

Tertulia sobre el conflicto entre religión y ciencia. A propósito de "Lisa, la escéptica", de Los Simpson.


El próximo viernes 28 de noviembre, y por iniciativa de algunos alumnos, comenzamos un nuevo ciclo de tertulias filosóficas, al que hemos denominado "Conversaciones con el daimon. Tertulias parafilosóficas". El tema de esta primera reunión va a ser el de la relación entre religión y ciencia. Para ilustrarlo hemos elegido un capítulo de Los Simpsons: "Lisa, la escéptica", que proyectaremos antes de comenzar la tertulia. 

Para quien no lo conozca, "Lisa, la escéptica" narra el hallazgo en Springfield del supuesto esqueleto de un ángel. Esto provoca un enfrentamiento entre Lisa, que adopta una perspectiva científica y se niega a aceptar que se trate de ningún ángel, y el resto del pueblo, que cree a pie juntillas en la naturaleza sobrenatural del hallazgo. Al final, todos descubren que se trataba de una mera estratagema publicitaria para inaugurar unos grandes almacenes.     

Como muchos otros en la serie, este capítulo es una invitación a la reflexión y a la polémica. ¿Son incompatibles la ciencia y la religión? ¿Es mejor creer que saber? ¿Es más fácil y feliz la vida del creyente? ¿Puede la ciencia explicarlo todo (y, sobre todo, lo más importante de todo)? ¿Cuanto tiene de religión la propia ciencia? ¿Es la religión algo propio de ignorantes? ¿No es el afán de consumir una forma nueva de "religión"? ¿Y la publicidad, debe poder manipular las creencias y emociones de la gente para venderles algo?... Sobre estas y muchas más cuestiones trataremos en la tertulia.   

Para más información y un análisis más detallado del capítulo de Los Simpson, pulsa aquí.