jueves, 19 de septiembre de 2013

De sabios y filósofos. Del Oriente y el Occidente.


En las primeras edades del mundo, los hombres parecían niños. Pensaban y tenían ideas, pero parecían carecer de reflexión. Sus amplios saberes tenían carácter práctico y mítico. Miraban a las estrellas no por afán de comprender su naturaleza, sino para guiar sus barcos y para buscar señales del dios que dirigía sus vidas. 



Pero a mediados del primer milenio antes de Cristo comenzaron a pasar cosas extrañas. Por doquier, desde Oriente a Occidente, aparecieron unos tipos extravagantes y vagabundos, a los que la gente llamaba sabios (en la China), brahamanes (en la India), magos (en Persia), profetas (en Palestina) o... filósofos (en Grecia). En lugar del negocio, preferían el ocio. En vez de pontificar en el templo, elegían dialogar en las plazas. Y ya no repetían las mismas ideas e historias de siempre, sino que ponían en cuestión esas mismas ideas, para así, decían, "despertar" a las gentes que, según ellos, vivían como sonámbulos o niños, inconscientes de casi todo. 


Hacían estos sabios unas distinciones muy extrañas. Decían, por ejemplo, que los hombres estaban como ciegos, aunque vieran como linces, pues la verdadera realidad, decían, no era lo que a-parecía a la vista (distinción realidad/apariencia). También hablaban de que los hombres tienen un alma incorpórea que, como tal, no podía enfermar ni morir, y que provenía de algún lugar más allá de la tierra y los cielos (distinción alma/cuerpo). Contaban que la verdad era el fruto de la meditación interior y no de la experiencia (distinción intelecto/sentidos), que el hombre bueno era el que anteponía la verdad y el deber al deseo de felicidad (distinción deber/felicidad), y que frente al poder absoluto de los imperios, debía prevalecer la libre espiritualidad del individuo y las leyes de los más sabios (distinción sociedad/individuo). Esto y todas las otras cosas que decían fueron calando en los más jóvenes, arruinando su inocencia y volviéndolos, a veces, desobedientes del poder y las más viejas tradiciones...

Entre estos sabios, los más extraños eran, acaso, los filósofos griegos. De entrada no se llamaban a si mismos sabios, sino “filósofos”, es decir, “los-que-desean-ser-sabios” (porque no creían serlo, salvo en el saber de su propia ignorancia). A diferencia del resto de los nuevos sabios, el conocimiento que buscaban estos filósofos era puramente teórico, no tenía como fin hacer casas o guiar naves, pero tampoco liberar el alma y unirse a Dios. Era el suyo un puro saber por saber... Y también un saber del saber mismo, pues eran tan desconfiados (tan faltos de fe) que no se limitaban a explicar las cosas, sino que también querían explicar cómo habían llegado a explicarlas y cómo de mejor o peor era esa explicación. En esto también se diferenciaban del resto de los nuevos sabios, pues estos anclaron su sabiduría en la palabra de los profetas y en sagrados textos que revelaban la verdad más allá de todo razonamiento y explicación. 

 La filosofía surgió, pues, en Grecia, como una forma absolutamente distinta (teórica, demostrativa, crítica...) de conocer el mundo. Y esa forma es la que nos caracteriza a nosotros, los griegos, los europeos, los occidentales. Aunque influidos por los sabios judíos y otras más lejanas tradiciones, somos, en la raíz, hijos de esos extraños filósofos griegos. Por eso nos encanta discutirlo y explicarlo todo, por eso pedimos siempre razones, y no hay poder ni dogma que detenga nuestra incansable e incierta aventura en pos del saber. 

Así, si los sabios de oriente dieron lugar a una cultura estática de verdades inamovibles y prácticas rituales orientadas a la negación mística del mundo y la unión del individuo con Dios, nuestros filósofos abrieron paso a otra cultura, dinámica, movida por la crítica y el cambio, y dirigida al conocimiento teórico del mundo, y a la afirmación del hombre a través del poder de la razón.

¿Habrá diferencia más grande entre Oriente y Occidente? En todo caso, y siendo como somos, habrá que volver a pensarlo...




¿Estás de acuerdo con todo esto? ¿Son tan diferentes la civilización oriental y la occidental? ¿Estará la diferencia justo en la filosofía y la ciencia (que no se han desarrollado apenas en oriente)? 

Os enlazo, por cierto, esta entrada del maravilloso blog de nuestro amigo y vecino de caverna Juan Antonio Negrete, y que trata también de los orígenes de la filosofía.


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cuatro temas de conversación para seducir a un filósofo (y, en el fondo, a cualquiera)

Creo que tenemos ya claro que nos interesa estar con gente interesante, con las que podamos compartir y medir nuestras ideas y aprender. ¿Y habrá alguien más loco por las ideas que un filósofo? Durante este curso vamos a traer a la caverna a los más grandes. Ya veremos mediante qué técnicas parapsicológicas. La cosa es que una vez se nos aparezcan se (nos) queden (dentro). Ya os podéis imaginar que son gente muy inquieta y que no tolera el aburrimiento. Para enrollarse con un filósofo nada mejor que sacar los siguientes cuatro temas de conversación, que son también las cuatro grandes preguntas o ramas de la filosofía. Y las cuatro cosas que más importa pensar y saber en la vida, creo yo (aunque esto también habrá que discutirlo, claro). 

  1. La pregunta ontológica (o metafísica): ¿QUÉ ES LA REALIDAD? Ojo, que esta pregunta admite variaciones: ¿qué es la realidad en general? (ontología general) ¿Qué es la naturaleza? (cosmología o filosofía de la naturaleza) ¿Existe una realidad perfecta o divina?  (teología filosófica)… ¿Y qué decir de esa realidad que parece estar entre la naturaleza y Dios: la cultura, la sociedad, el ser humano…? ¡Un momento! Esta última pregunta es tan importante que merece un apartado propio…

    2. La pregunta antropológica (o psicológica): ¿QUÉ ES EL SER HUMANO? ¿Qué lugar ocupa en el cosmos? ¿Cuál es su naturaleza y el sentido de su vida? ¿Somos simples animales o algo más que eso? ¿Somos cómo somos por pertenecer a tal o cual cultura y época, o hay cosas que compartimos todos? ¿De dónde venimos, y a dónde vamos cuando llega la muerte?...

    3. La pregunta epistemológica (o gnoseológica), que alude a la relación teórica que hay entre el ser humano y la realidad, es decir, el conocimiento. ¿EN QUÉ CONSISTE EL CONOCIMIENTO? ¿Cómo podemos estar seguros de que estamos seguros de algo? ¿Cómo sabemos que lo que pensamos, decimos, oímos, teorizamos...es verdad? ¿Qué es de verdad la verdad?...

    4.La pregunta ética y política (y también estética) que atiende también a las relaciones entre nosotros y el mundo, pero esta vez, a la relación práctica.  ¿QUÉ  DEBERÍAMOS HACER PARA QUE LA REALIDAD FUERA MEJOR DE LO QUE ES? ¿Qué es lo que hay que hacer para ser buenos y felices, y para que la sociedad sea más justa, y el mundo más hermoso? ¿Qué es lo bueno? ¿Qué es lo justo? ¿Qué es lo bello?

La belleza, la justicia, la bondad, la verdad, la existencia humana, el mundo. Lo que es todo, lo que somos nosotros, lo que podemos saber, lo que debemos hacer... ¿Se pueden tener ideas más grandes y poderosas que aquellas que tratan de todo eso? ¿Hay algún otro tema de conversación interesante que no esté relacionado de algún modo con estos cuatro? ¿Cuál? Decídmelo si lo encontráis.


martes, 17 de septiembre de 2013

La primera clase de la historia de la filosofía.

Todos los años me pregunto por qué quiero yo dar un curso de filosofía (o, en este caso, de historia de la filosofía). Y también me pregunto por qué habéis de quererlo vosotros (Si la filosofía fuera solo una cuestión mía o de unos pocos, como la numismática o el rugby, no valdría nada, ¿no?).

Pensad un momento y decidme por qué acudís al instituto, o a cualquier otro lugar (es decir, cualquiera) que os guste más. Por qué preferís vivir como vivís, dejándoos llevar o decidiendo hacer esto o aquello. O, sencillamente, por qué vivís, para qué... Me apuesto mi sueldo de todo el curso a que la respuesta es esta: todo lo que hacéis (o dejáis de hacer) es... por algo que tenéis en la cabeza, es decir: por ideas. Seamos o no conscientes de ellas. Sean vuestras o de otros. Sean buenas o malas. Hasta respirar lo hacemos (mecánicamente) porque pensamos que mola vivir; en otro caso nos pondríamos la soga al cuello y dejaríamos de hacerlo...

Pues bien, la filosofía no es más que el deseo de ser el dueño de tus ideas, es decir, de tu propia vida. Reflexionar, torcer la vista hacia dentro para mirarse la mente en el espejo de la mente. El filósofo es cualquiera de nosotros cuando se empeña en pensar en lo que piensa, en aclararse y llenarse de luz para hacerse fuerte frente a la vida. Para eso tiene que internarse en la jungla de sí mismo (que es la misma jungla del mundo), buscar las ideas más ocultas, más salvajes e indomesticables, y vencerlas, hacerse con ellas, o quizás sacrificarlas, y volver al mundo con las mejores colgando del cinturón. Y esta claro: si todo lo hacemos por ideas, si contamos con las mejores viviremos mejor, seremos mejores.

Pero las mejores ideas no solo las encontramos en lo más íntimo de nosotros, también en lo más íntimo de los demás. Los demás son otro espejo en el que buscarnos, pues son como nosotros, piezas de un mismo puzzle, la parte que nos falta para estar completos. Por esos nos interesan tanto. Por eso nos interesan tanto sus ideas, esas que se translucen en lo que dicen y hacen. Y por eso también amar, unirnos a otro es comprenderlo, entenderlo, poner en común (comunicar) nuestras ideas. Comprender a los demás es como abrazarlos en la parte que no se ve ni se toca, en la más íntima, allí donde están de verdad y de donde proviene toda su vida.



¿Y a quién preferimos amar, al que más ideas tiene para comprender o al que menos? Parece obvio que al primero (¿Para qué amar a alguien tan tonto o más que nosotros?)... ¡Y eso vamos a hacer aquí! Tener amores con los filósofos, con esos que más se han aventurado en la jungla de las ideas y más pueden darnos a comprender. Los invocaremos uno a uno, y frotaremos nuestras ideas con las suyas hasta quedarnos preñados de... nosotros mismos. Porque las ideas de esos filósofos son parte de nosotros. Conocer la historia del pensamiento es conocer la forma con que hemos llegado a ver, sentir, desear y pensar tal como lo hacemos. Y también abrirse a la posibilidad de cambiarla.




A veces la historia de la filosofía parece como la historia de una única mente que fuera dialogando consigo misma, pensándose siglo a siglo, a través de cada uno de los grandes filósofos. Y así hasta conocerse del todo, hasta hacerse totalmente transparente, toda luz sin sombra. Tal vez nosotros somos parte de ese proceso, y tal vez esa mente, ahora, piense y hable a través de nosotros.


Bienvenidos a este curso de amor y filosofía (si es que no son lo mismo).  

Como regalo de bienvenida aquí os dejo esta película sobre la historia de la filosofía (El mundo se Sofía, basada en el famoso libro de Jostein Gaarder), y un enlace hacia una historia de la filosofía en comic realizada por José Angel Castaño. También podéis ir echándole un ojo a la programación del curso, a la información sobre las pruebas de selectividad, o al tema introductorio (Introducción. Filosofía e historia de la filosofía), pero esto último solo si queréis mucho, mucho, pues me salió un poco denso (si lo preferís comenzad por el tema 1 del primer bloque, el de filosofía antigua). Ah, y naturalmente, podemos seguir hablando abajo, en los comentarios, donde podéis escribir lo que os dé la gana, como debe ser.



Filosofía para Principiantes from José Ángel Castaño Gracia

* La fotografía del espejo y la escalera es del artista Chema Madoz.

martes, 28 de mayo de 2013

Información para los alumnos que van a selectividad con Historia de la filosofía.

Hola a todos, os informo.
- Tendremos nuestra primera clase de preparación el viernes 31 a partir de las 8.30. Si venís después, os vais incorporando. Estaremos en el Departamento o en el aula de 2A, justo al lado. Es importante que traigáis los exámenes corregidos que os he ido entregando durante el curso, para que revisemos los errores que hay en ellos. 
- Los que no podáis venir el viernes, podéis comunicaros conmigo a través de comentarios a esta entrada o del correo filosofiavictor@gmail.com, que estará abierto para cualquier duda o consulta que tengáis.
- El tema y el autor con el que complementaremos el curso de cara al examen será el tema 16 (La teoría crítica de la Escuela de Frankfurt) y el texto de Max Horkheimer (que tenéis en la carpeta de textos PAU). El material sobre el tema y la guía de lectura del texto lo tenéis en las carpetas correspondientes (a la izquierda de esta entrada). 
- Así mismo  se instalará una carpeta en el margen izquierdo del blog, titulada "preparación del examen de selectividad" con información, modelos de exámenes, etc. 
- Os aconsejo que vayáis repasando (haciendo breves esquemas, por ejemplo) con el siguiente orden:


PLATÓN.
REPASAR.
1. Del tema 4, la teoría de las Ideas y la teoría política de Platón 
2. Guía de lectura del texto de Platón.
COSAS QUE HAY QUE SABER.
- Mundo inteligible y mundo sensible. Características de cada uno y relación entre ambos.
- El “mito de la caverna”.
- Teoría del Estado; correlación entre las clases del Estado y las partes del alma.
- La educación de los gobernantes.
- El concepto de justicia en Platón.
- El contexto histórico (ver en guía de lectura).
- Relación del texto con otros autores (ven en guía de lectura)

KANT.
REPASAR
1. El tema 12 (que es muy cortito) dedicado a la Ilustración.
2. El tema 13 (Kant), sobre todo dos asuntos: la imposibilidad de la metafísica como ciencia, y la ética formal kantiana.
3. Guía de lectura del texto de Kant
COSAS QUE HAY QUE SABER.
- Teoría del conocimiento de Kant (a grandes rasgos).
- La crítica de Kant a la metafísica y su imposibilidad como ciencia.
- Crítica de Kant a las éticas materiales (crítica kantiana a los imperativos hipotéticos)
- Características de la ética formal kantiana (la teoría ética de Kant).
- El valor de las ideas metafísicas para la razón práctica.
- Concepto de ilustración en Kant.
- Libertad. Uso público y privado de la razón.
- Revolución y despotismo ilustrado.
- El contexto histórico (ver en guía de lectura).
- Relación del texto con otros autores (ven en guía de lectura)

MARX.
REPASAR
1. Del tema 14 (Marx) dos asuntos: la teoría de la alienación y el materialismo histórico.
2. Guía de lectura del texto de Marx
COSAS QUE HAY QUE SABER.
- Concepto de alienación.
- Materialismo histórico. Infraestructura y superestructura. La dialéctica histórica (la lucha de clases). Tránsito de la sociedad feudal a la capitalista y de esta a la comunista.
- El contexto histórico (ver en guía de lectura).
- Relación del texto con otros autores (ven en guía de lectura)

NIETZSCHE.
REPASAR
1. Del tema 15 (Nietzsche), la crítica a la cultura occidental, el nihilismo y la "muerte de Dios", y la noción de  "superhombre". 
2. Guía de lectura del texto de Nietzsche
COSAS QUE HAY QUE SABER.
- Crítica a la cultura occidental (a la metafísica, al positivismo, a la moral). Distinción “mundo verdadero” y “mundo aparente”
- Significado de “nihilismo” y “muerte de Dios”.
- Noción de lo que es el “superhombre” nietzscheano.
- El contexto histórico (ver en guía de lectura).
- Relación del texto con otros autores (ven en guía de lectura).

HORKHEIMER Y LA ESCUELA DE FRANKFURT.
ESTUDIAR
1. El tema 16 (La Escuela de Frankfurt), que es muy breve.
2. Guía de lectura del texto de Horkheimer.
COSAS QUE HAY QUE SABER.
- Teoría tradicional y teoría crítica.
- Crítica al marxismo.
- Crítica a la “razón técnico-instrumental”.
- Crítica a la sociedad contemporánea.
- El contexto histórico (ver en guía de lectura).
- Relación del texto con otros autores (ven en guía de lectura).

(Si tenéis tiempo, haced, además, alguno de los ejercicios autoevaluables que tenéis en la carpeta "Ejercicios" del blog).



¡¡Ánimo, que ya queda muy poco!!

jueves, 16 de mayo de 2013

Así habló el profe de filosofía. Dialoguillo para los últimos minutos del curso.



Muchos me habéis pedido muchas veces que os diga lo que pienso yo sobre las “grandes cuestiones” de la filosofía... Ya sabéis. Esas en las que los filósofos no parecen ponerse nunca de acuerdo. ¿En qué consiste la realidad? ¿Existen realmente el tiempo y el espacio? ¿Donde están las cosas ideales? ¿Hay otros mundos distintos de "este"? ¿Existe Dios? ¿Somos almas inmortales, o misteriosos cuerpo que aparecen y desaparecen? ¿Cómo sabemos lo que creemos saber? ¿Son lógicas las matemáticas? ¿Es científica la ciencia? ¿Pensamos según lo que vemos, o vemos según lo que pensamos? ¿Somos libres o ya está todo "escrito"? ¿Cómo hay que vivir? ¿Tiene sentido lo que hacéis en clase? ¿Es mejor el comunismo que el capitalismo? ¿Quién tiene razón: Nietzsche o Platón?…  En fin. ¿Tienen estas preguntas fin y sentido?... Es verdad que siempre os prometo (en vano) que el último día os diré la “Verdad sobre todo”, después de tantas mentiras que (¡de verdad!) os he estado contando durante el curso...

Vosotros.- ¡Jo, profe, nunca nos dices lo que piensas tú!
Yo.- Pues yo me temo que es al contrario: con demasiada frecuencia os dejo caer lo que yo pienso, sin que os deis cuenta, sin ni siquiera decirlo. ¡Tenéis que estar alerta contra los "malos tutores", esos que no os dejan ser mayores de edad (como los que parodia este vídeo, que aunque aquí den mucha risa, en la vida real dan más bien miedo)!
Vos.- ¡Pues eso! ¡Nosotros te decimos claramente lo que pensamos, para que nos lo destroces (o lo intentes)! ¿No es justo que también nosotros podamos hacer lo mismo?
Yo.- ¿Justo? ¿Qué es lo justo? ¿Y por que va a ser justa tal cosa?
Vos.- ¡¡Ya estamos!! ¡¡La cosa es no contestarnos!!
Yo.-  Vale. Os diré lo que pienso. Pero recordad que nada de lo que diga es la “Verdad”, sino solo la verdad para mi.
Vos.- O sea, que todo es subjetivo.
Yo.- Pero eso no significa que toda opinión valga lo mismo. ¿Por qué nos iba a gustar discutir tanto entonces? La verdad es, para cada uno, todo aquello que uno cree con tanta convicción como voluntad para someterlo, siempre, al juicio de los otros. La verdad es que todos queremos saber la Verdad. ¿No es verdad?
Vos.- Sí, vale. Pero dinos ya tu verdad para que te la discutamos.
 Yo.- Os diré lo que se me vaya ocurriendo ahora, a partir de vuestras preguntas. Aunque tendré que resumir muchísimo, pues apenas nos quedan unos minutos de curso.
Vos.- ¡¡Menos mal, dirá alguno!!
Yo.- Y tendrá razón. Estos cursos están diseñados para mostraros que estudiar (y después trabajar) es un suplicio necesario para merecer la felicidad, que consiste, básicamente, en producir dinero para divertirse gastándolo…
Vos.- Hombre, eso es una simplificación. Yo no estoy de acuerdo.
Yo.- ¡Ni yo! Yo creo que estamos hechos para conocer. Y que solo los sabios son plenamente felices y se divierten de verdad.
Vos.- ¿Por qué? A mí me parece que cuanto más tonto más contento.
Yo.- Cuanto más sabes más grande y profundo es el mundo que habitas. Disfrutas de la realidad a más niveles, con más hondura. No te sientes solo ni insignificante, pues te descubres en todo lo que te rodea. Ni te aburres, porque todo adquiere significado. Y, sobre todas las cosas, te vuelves más libre y creativo, te haces más dueño de tu vida. 
Vos.- ¿Y si el mundo no se puede conocer y todo es, como decía Shakespeare, un “cuento lleno de ruido y furia que no significa nada”?
Yo.- Todo cuento significa algo. Y ese cuento de que todo es irracional e insignificante, si es verdadero, entonces es que es falso, como sabría, si lo pensara, cualquier idiota.
Vos.- Enigmático te pones.
Yo.- ¡Así no tengo que explicarlo!.. La realidad es un enigma fascinante, pero todos los enigmas tienen solución (por eso son enigmas). Yo creo que todo es racional. ¿Cómo podríamos comprender, si no, que algo nos es incomprensible? 
Vos.- Pero la ciencia no lo puede explicar todo.
Yo.- Ni lo pretende. La ciencia es un saber pre-filosófico (recuerda a veces a esa filosofía tosca e ingenua que hacían los atomistas y otros presocráticos). Para explicar algo hace falta pensar mucho más profundamente de lo que lo hacen los físicos y matemáticos (pero entonces no serían físicos ni meros matemáticos, claro).
Vos.- ¡Pues los filósofos llevan siglos y siglos sin llegar a una conclusión!
Yo.- Nadie dijo que esto fuera cosa de un rato. Además, ya sabéis, el tiempo es algo efímero y pasajero.
Vos.- ¿Y el espacio?
Yo.- El espacio es el eco de las razones cuando las compartimos, creyendo ingenuamente que “yo” y “tú” somos algo más que eso: ecos.
Vos.- ¡Qué cosas decís! Y claro, como suena tan oscuro y tajante, hasta parece serio. 
Yo.- Ja, ja. O quizás es que es tan radiante y certero que asombra y parte en dos al sentido-común. O, al menos, le hace cosquillas. 
Vos.- Y naturalmente, creerás que la naturaleza, la materia y todo eso no existe.
Yo.- Bueno, decidme algo que sean o tengan los cosas materiales y que sea material. Ni el más mínimo átomo es materia. ¡Probad a enamoraros de los átomos de una cara (y no de aquello que la cara dice)?
Vos.- Ni, por supuesto, existen tampoco la enfermedad ni la muerte. ¡Estás enfermo!
Yo.- Eso decía el enfermo Nietzsche de los filósofos: que son un caso patológico. Pero sí, eso pienso, que el mal no tiene “sitio” para existir. La muerte solo puede ser un burdo truco de magia. Aunque yo me muero de miedo cada vez que toso más de tres veces.
Vos.- Eso quiere decir que te desdices a la cuarta.
Yo.- O que soy un ignorante al cubo. La ignorancia es la madre del sufrimiento y el miedo.
Vos.- ¡Pero vemos todos los días que la gente muere, que los días pasan, que…!
Yo.- Pensamos que lo vemos. Conocer no tiene casi nada que ver con los ojos. Si así fuera, los linces serían mucho más sabios que nosotros.
Vos.- Pero si el mal no existe, ¿todo es ya perfecto y como debe ser?
Yo.- En el fondo, todo es lo mejor que puede ser.
Vos.- Pues, profe, todo el mundo dice que el mundo está fatal, y que si la crisis y los políticos (y mis exámenes)…
Yo.- Todo va a mejor. Es inevitable y racional. La historia es… como las personas. Va creciendo. Es decir, va desarrollando lo que tiene dentro. Como nosotros cuando aprendemos. Y si todo es racional (que lo es), lo que demos a luz tiene que ser cada vez mejor. Todo depende de que cuidemos eso que llevamos dentro. Es decir, todo depende de la educación. ¡Y hemos nacido para aprender!
Vos.- ¡Qué fácil lo ves! Además, ¿qué es lo mejor? ¡Cómo si eso se pudiera saber y todo el mundo estuviera de acuerdo!
Yo.- No es tan difícil. Lo mejor es, ya sabéis...Vivir plenamente, reconocernos en lo que  aún no (sabemos que) somos, comernos el mundo, ir creciendo, ser todo lo que podemos ser. En una palabra…
Vos.- ¡Amar!...
Yo.- Amarlo todo, pues todo es en alguna medida amable, comprensible, mejorable, hermoso y nuestro. No hay más. Eso es todo.
Vos.- Un último consejo, “maestro”.
Yo.- Vale, pero me lo daré también a mí, pues yo, como vosotros, solo soy maestro y discípulo de mi mismo.
Vos.- Di, rápido, que tenemos ahora examen.
Yo.- Que hagáis lo que queráis, de verdad.
Vos.- ¿Y cómo reconoceremos qué es lo que queremos de verdad?
Yo.- Porque lo querréis con toda el alma, sin necesidad de torturar vuestra voluntad, sin contradicciones ni renuncias, queriéndolo todo a su través, aunque cada cosa en su lugar.
Vos.- ¡Buf! ¿No podrías ser más concreto? No es fácil entender eso.

Yo.-  Lo bello es difícil, como decía Platón (y también ese doble enfermizo suyo que era Nietzsche). Pero aunque sea difícil no deja de enviarnos señales (y las noches y las mañanas de primavera son idóneas para recibirlas, igual que para filosofar).
Vos.- ¡Adiós, profe!
Yo.- ¡Adiós, queridos! ¡Y ánimo con esos exámenes, y con todo lo demás!







jueves, 9 de mayo de 2013

Diálogos más allá de la realidad y la apariencia. Nietzsche, Platón y Kant. (Reconstruidos por Juan Antonio Negrete).













He aquí el testimonio del encuentro entre Nietzsche y dos enormes filósofos: Platón y Kant. Han sido reconstruidos a partir de fragmentos de ideas encontradas en distintos libros (y en su propia cabeza) por nuestro cavernimaestro y amigo Juan Antonio Negrete... !Shisss...! Silencio, que ya vienen...

jueves, 2 de mayo de 2013

¿Quién es el superhombre nietzscheano?


Paradójicamente, y aun toda su crítica a la moral, el “superhombre” representa un modelo moral, el de una moral amoral, o una “moral sin moralina”, dice Nietzsche, pero una moral al fin y al cabo.

El superhombre es, en general, aquél que encarna en sí la “voluntad de poder”. La voluntad de poder es, para Nietzsche, la fuerza ciega, irracional y creadora con que la Realidad y la Vida se afirman una y otra vez (en un “eterno retorno”) a sí mismas. En este sentido, el superhombre es el hombre real, el hombre que realmente vive, el perfecto “vitalista”. ¿Y en qué consiste esto? Podríamos atrevernos a resumirlo con estas tres notas: el valor para invertir todos los valores, el poder para expresar creativamente su poder en el mundo, y el amor incondicional a la vida (el amor al amor mismo).

En primer lugar, el superhombre es aquel que se rige por una moral afirmadora de la vida (una “moral de señores”), negando e invirtiendo todos los valores de la moral tradicional. Para esto ha de tener la fuerza sobrehumana necesaria para situarse por encima de esa moral tradicional (oponiéndose a todos) y vivir de acuerdo con los "auténticos valores": la aceptación de la vida sin reservas (con su dosis de dolor e incertidumbre), la búsqueda del placer, la lucha, el egoísmo… El superhombre tiene la fortaleza para sobrellevar la entera y cruel verdad sobre la vida y el mundo…

En segundo lugar, el superhombre es aquel capaz de crear sus propios valores y su propio mundo, tal como hace un artista genuino o un dios creador, plasmando su voluntad en la realidad, haciendo de su poder ley, y de su fuerza verdad. 
El superhombre no explica ni justifica, hace y domina. Para esto ha de poseer una energía sobrehumana, la máxima libertad de espíritu, y una cualidad individual superior (el superhombre es el supremo individualista, un creador solitario, que afirma constantemente su diferencia)…

En tercer lugar, y a modo de resumen, la característica esencial del superhombre es su amor ciego e incondicional a la vida. El superhombre abandona toda fe, todo deseo de certeza y seguridad, se acostumbra a la cuerda floja de todas las posibilidades. Su sí a la vida es absoluto, sin elección ni renuncia, lo quiere todo, también el error, y el dolor. Su amor es el de la temeridad inconsciente de un niño que juega con la vida sin ningún temor, y que la ama sin distancia, sin pensar en ella...


Y ahora. ¿No os gustaría ser como superhombres?