Según Marx, la nueva economía capitalista que iba a traer, según los burgueses, prosperidad para todos y abolición de la servidumbre, no había traído más que miseria y una nueva servidumbre para la mayoría. Marx constató como miles de niños, mujeres y hombres eran brutalmente explotados en las fábricas del norte de Europa, trabajando durante todo el día en condiciones inhumanas, insalubres, con salarios de subsistencia, despedidos cuando caían enfermos o eran demasiado viejos para seguir en el tajo, mientras otros, los parados, deambulaban por las calles ignorantes de que su estado era necesario para que el gran empresario pudiera alcanzar mayores beneficios... Ahora se comprende -- decía Marx -- que las revoluciones burguesas no consistieran, para la mayoría, sino en pasar de ser siervos del señor feudal a obreros miserables a merced del patrón y el capitalista burgués.
Durante esas mismas revoluciones, los burgueses prometieron igualdad ante la ley y gobiernos participativos, pero Marx constata también aquí que las promesas de la burguesía revolucionaria (una vez llegada al poder) se habían quedado en nada: el voto se reservó a los ciudadanos con cierto nivel de renta, los sindicatos se prohibieron, las huelgas obreras fueron duramente reprimidas por la policía...
Tan solo algunos pequeños burgueses bienintencionados, como los socialistas utópicos, habían intentado, según Marx, concebir una nueva situación, si bien de manera totalmente errónea, pues no entendían los complejos mecanismos de la máquina infernal del capitalismo. Según Marx, ni siquiera los sindicatos, pese a lo heroico de su lucha, comprendían que los problemas no desaparecían reclamando mejoras en las condiciones de trabajo, pues este, en cuanto sirve al capital y no a la realización del hombre, era intrínsecamente injusto.
Para Marx la única respuesta posible a la situación histórica de su tiempo era la lucha revolucionaria. Para él, la historia se movía según las leyes de la lucha de clases. Y lo que ayer era la lucha entre los reyes y el pueblo coaligado a la burguesía naciente, había de ser ahora la lucha del pueblo contra la clase burguesa que lo oprimía y explotaba sin misericordia. Esta lucha, ayudada por las contradicciones inherentes al propio desarrollo capitalista, habría de dar lugar, según Marx, a la ruptura con el régimen parlamentario burgués, la toma del poder por parte del proletariado y la instauración del comunismo.
Por todo esto es necesaria -- dice Marx - una filosofía nueva, una filosofía que atienda a la verdadera realidad, a lo que constituye el pilar de las sociedades y el motor de los cambios históricos: la economía y la lucha de clases; y una filosofía que sea capaz, además, de iluminar la práctica revolucionaria para hacer de este mundo un lugar más justo (de Marx es la célebre frase: "la filosofía se ha dedicado únicamente a explicar el mundo; cuando de lo que se trata es de transformarlo").




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