martes, 20 de octubre de 2026

10. Los problemas filosóficos de las teorías pluralistas.

 

Para muchos, las teorías pluralistas representan la culminación del pensamiento presocrático (sobre todo, por su lejano parecido a las teorías científicas modernas). Para otros representa una vuelta a la filosofía materialista de los milesios, lejos de la profundidad filosófica alcanzada por filósofos como Parménides. En cualquier caso, sus tesis van a resultar (como todas) muy discutibles. Veamos por qué.

1. La tesis principal del pluralismo es que la realidad es fundamentalmente múltiple, pero esto significa no entender el problema fundamental de la filosofía presocrática (y de toda la filosofía e incluso la ciencia): el problema de intentar explicar lo múltiple a partir de una única sustancia (agua, energía, número, ser…).

Si la teoría que se nos propone afirma que la realidad está compuesta de múltiples elementos (por ejemplo, de las cuatro raíces de Empédocles: tierra, aire, fuego, agua, más las fuerzas del amor y el odio, y ciertas leyes…) la pregunta que vuelve a nosotros de nuevo es la pregunta por la "arkhé": ¿qué tienen en común todas esas cosas? 

2. Si la “arkhé” es lo múltiple, como piensan los pluralistas, esto acarrea numerosos problemas lógicos. Por ejemplo: si la realidad son los átomos, y todo está compuesto en el fondo de átomos, ¿qué es lo que los distingue en cantidad y forma? Empecemos por la cantidad.

Si los átomos son muchos, ¿qué los separa? Solo pueden ser otros átomos (y así hasta el infinito, con lo que el límite entre los átomos sería ilimitado) o el vacío, como propone Demócrito; pero el vacío es algo no corpóreo, ¿y cómo puede lo que no es corpóreo separar los cuerpos de los átomos? (si el vacío fuera algún otro tipo de materia sutil distinta de los elementos que separa, entonces no sería cierto que todo lo que hay son átomos, como sostienen los atomistas). Por otra parte, si los átomos se distinguen por su forma, ¿qué es lo que da forma a los distintos átomos, qué materia atómica da forma a la propia materia de los átomos para hacerlos distintos unos de otros?


3. Otro problema ligado al pluralismo es el del carácter compuesto de los elementos básicos. Empédocles y Demócrito no creen que sus elementos (las cuatro raíces de Empédocles, o los átomos) sean divisibles. ¿Pero qué razón hay para que algo que es de naturaleza corporal o extensa, como un trozo de tierra o un átomo, no pueda dividirse en partes o unidades menores?  

4.  Para Empédocles y Anaxágoras las combinaciones y recombinaciones de elementos son causados por fuerzas (la Amistad y la Discordia, o el Nous). Pero la naturaleza de estas fuerzas no está clara: ¿Están también constituidas de materia? ¿Y las leyes, son también algo material? Y si así fuera, ¿podrían las leyes, siendo de una materia concreta, determinar la forma de comportarse de la materia en general? ¿O son, como parece que son en Anaxágoras, algo divino e inteligente, volviendo así al pensamiento arcaico de los milesios? 

5. El que los cambios se expliquen por recombinación de elementos que en sí mismos no cambian no soluciona el problema lógico del cambio, sólo “lo cambia de lugar”, por así decir. Que un montón de átomos se convierta en un árbol, supone pasar del no-ser árbol al ser árbol, y del ser-un-montón-de-átomos-dispersos a no-ser-un-montón-de-átomos-dispersos. El problema de Parménides no ha sido resuelto.

6. Si como opinan Empédocles o Anaxágoras en la realidad no hay vacío o no ser, sino que todo es un plenum compacto, no parece que haya “lugar” para el movimiento de los elementos. La solución de los atomistas a este problema consiste en afirmar que hay un vacío o no ser. Pero, ¿cómo es que hay algo que no es? Y si se afirma que este vacío es, pero no es corpóreo, ¿de qué está hecho? ¿Y cómo, si no es corpóreo, va a sustentar el movimiento de los átomos, que son corpóreos?...

7. En general, la idea de infinito, manejadas por los pluralistas, conduce a todo tipo de absurdos. Si, por ejemplo, en las “semillas” de Anaxágoras hay infinitamente un poco de todo, y en cada poco de todo hay también un poco de todo, etc., todas las semillas han de ser finalmente idénticas, por lo que resulta difícil de justificar que no sean una única sustancia. De otro lado, en un infinito de átomos, ¿qué espacio queda para el espacio vacío? Además, si las combinaciones entre elementos son infinitas (y hay, como reconocen los atomistas, infinitos mundos), todo se vuelve contradictorio (una misma cosa sería infinitamente diferente de sí misma, pues en cada uno de esos mundos tendría una forma distinta). Tal vez esto último no afecte a los atomistas (para quienes las cosas compuestas no representan nada verdaderamente real – solo son reales los átomos y el vacío –), pero no deja de resultar una dificultad lógica para explicar el mundo aparente que vemos.

8. Los atomistas acuden a veces al concepto o idea de “azar”. Pero la idea de azar implica que los sucesos ocurren sin causa aparente, esto es, aparentemente “por nada”. ¿Pero es lógico que las cosas sean o se muevan “por nada”, sin causa alguna?






No hay comentarios:

Publicar un comentario