Si René Descartes es el filósofo con el que da comienzo la filosofía moderna, Immanuel Kant (Prusia, s. XVIII) es el filósofo que la culmina y cierra, representando a la vez el comienzo de la filosofía contemporánea. El objetivo de su llamada “filosofía crítica” es investigar el poder y los límites de la razón, tanto en su uso teórico o cognoscitivo, como en su uso práctico o moral. Resumamos muy brevemente las ideas a las que llega Kant tras su crítica a la razón en su uso teórico. Estas conclusiones, expuestas en la obra Crítica de la razón pura (1781) constituyen las ideas fundamentales de la gnoseología o teoría del conocimiento kantiana, a la que se le va a llamar “criticismo” o “idealismo trascendental”.
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1.
La teoría del conocimiento
racionalista es insuficiente. Los conocimientos que procura la pura razón son
necesarios y universales, pero no nos informan de nada. Decir que “todos los
cuerpos son extensos” o que “dos cosas iguales a una tercera son iguales entre
sí” es decir verdades necesarias y universales (no pueden no ser ciertas y son
ciertas siempre), pero no es decir nada que no sepamos. Basta analizar el
concepto de cuerpo o la noción de igualdad para componer estos juicios. Kant
los llama “juicios analíticos a priori”.
2.
La teoría del conocimiento
empirista también es insuficiente. Los conocimientos que obtenemos de la
experiencia son informativos, pero contingentes y particulares. Ideas como las
de que “el Sol sale por el este” o que “los cuerpos son pesados” proporcionan
información, pero son verdades contingentes y particulares (pueden no ser
ciertas y no puedo demostrar que sean ciertas siempre). Kant los llama “juicios
sintéticos a posteriori”.
3.
Inspirado por la ciencia de
Newton, Kant pretende demostrar que existen conocimientos racionales necesarios
y universales (como los juicios analíticos a priori de los racionalistas) pero
que también dan información sobre el mundo de la experiencia (como los juicios
sintéticos a posteriori de los empiristas). Son los que Kant va a llamar
juicios sintéticos a priori (Kant ofrece algunos ejemplos, como “la línea recta
es la distancia más corta entre dos puntos” o “todo cambio es producido por una
causa o fuerza”). Para explicar cómo son posibles los juicios sintéticos a
priori, Kant va a exponer una revolucionaria teoría del conocimiento.
4.
La teoría del conocimiento de
Kant es la formulación más completa del idealismo moderno. Según esta tesis, el
conocimiento no consiste en que la mente se adapte al mundo, como si fuera un
espejo (esta es la tesis realista), sino que el mundo se adapte a la mente, que
es como una máquina que transforma inevitablemente la realidad que conoce. A la
realidad tal como es en sí (antes de ser conocida) le llama Kant “noúmeno”, y a
la realidad que “fabrica” la mente durante el proceso de conocimiento le llama
“fenómeno”. Sobra decir que todo lo que conocemos son fenómenos, y que el
“noúmeno” siempre será un misterio para nuestro conocimiento. Los fenómenos
equivalen a lo que hemos llamado “ideas” en Descartes o en los empiristas.
5.
Ese conocimiento “fabricado”
por la mente es, fundamentalmente, una síntesis entre lo que pone la mente (las
formas a priori de la razón) y la experiencia (impresiones). El fruto de esta
síntesis es el conocimiento fenoménico.
6.
En el primer momento de esa
síntesis (al que Kant llama “sensibilidad”), la mente recibe pasivamente la
“materia” de las impresiones dándoles la forma del espacio y el tiempo (que son
las “formas a priori de la sensibilidad” que posee la mente) y “fabricando” así
las llamadas “intuiciones sensibles” (sensaciones externas e internas, que son
las que tienen origen en la propia mente).
7.
En un segundo momento de la
síntesis (a la que Kant llama “entendimiento”), la mente organiza las
intuiciones sensibles bajo los conceptos y categorías que posee la mente (lo
que llama Kant las “formas a priori del entendimiento”) generando así los
juicios, entre ellos los conocimientos científicos (los juicios sintéticos a
priori).
8.
Los juicios sintéticos a
priori son sintéticos (dan información) porque se han generado en una síntesis
con la experiencia, y son a priori (son verdades necesarias y universales)
porque representan las formas a priori con que la mente intuye y concibe necesaria
y universalmente la realidad.
9.
Para Kant, el único
conocimiento legítimo es el que se da a través de esta síntesis entre la razón
(las formas a priori) y la experiencia (las impresiones). Es el conocimiento
propio a las ciencias. Cuando la razón intenta conocerlo todo únicamente a priori
(uniendo conceptos o categorías bajo otros conceptos más unitarios) produce ideas
filosóficas o metafísicas (“ideas de la razón pura”, les llama Kant), que no
tienen verdadero valor cognoscitivo (generan contradicciones). La metafísica no
es posible como ciencia, concluye Kant, pero sus ideas pueden resultar
inspiradoras (como “ideales regulativos”) para orientar la investigación
científica.


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