domingo, 1 de febrero de 2026

51. El idealismo trascendental kantiano en telegramas


 Si René Descartes es el filósofo con el que da comienzo la filosofía moderna, Immanuel Kant (Prusia, s. XVIII) es el filósofo que la culmina y cierra, representando a la vez el comienzo de la filosofía contemporánea. El objetivo de su llamada “filosofía crítica” es investigar el poder y los límites de la razón, tanto en su uso teórico o cognoscitivo, como en su uso práctico o moral. Resumamos muy brevemente las ideas a las que llega Kant tras su crítica a la razón en su uso teórico. Estas conclusiones, expuestas en la obra Crítica de la razón pura (1781) constituyen las ideas fundamentales de la gnoseología o teoría del conocimiento kantiana, a la que se le va a llamar “criticismo” o “idealismo trascendental”.

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1.       La teoría del conocimiento racionalista es insuficiente. Los conocimientos que procura la pura razón son necesarios y universales, pero no nos informan de nada. Decir que “todos los cuerpos son extensos” o que “dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí” es decir verdades necesarias y universales (no pueden no ser ciertas y son ciertas siempre), pero no es decir nada que no sepamos. Basta analizar el concepto de cuerpo o la noción de igualdad para componer estos juicios. Kant los llama “juicios analíticos a priori”.

2.       La teoría del conocimiento empirista también es insuficiente. Los conocimientos que obtenemos de la experiencia son informativos, pero contingentes y particulares. Ideas como las de que “el Sol sale por el este” o que “los cuerpos son pesados” proporcionan información, pero son verdades contingentes y particulares (pueden no ser ciertas y no puedo demostrar que sean ciertas siempre). Kant los llama “juicios sintéticos a posteriori”.

3.       Inspirado por la ciencia de Newton, Kant pretende demostrar que existen conocimientos racionales necesarios y universales (como los juicios analíticos a priori de los racionalistas) pero que también dan información sobre el mundo de la experiencia (como los juicios sintéticos a posteriori de los empiristas). Son los que Kant va a llamar juicios sintéticos a priori (Kant ofrece algunos ejemplos, como “la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos” o “todo cambio es producido por una causa o fuerza”). Para explicar cómo son posibles los juicios sintéticos a priori, Kant va a exponer una revolucionaria teoría del conocimiento.

4.       La teoría del conocimiento de Kant es la formulación más completa del idealismo moderno. Según esta tesis, el conocimiento no consiste en que la mente se adapte al mundo, como si fuera un espejo (esta es la tesis realista), sino que el mundo se adapte a la mente, que es como una máquina que transforma inevitablemente la realidad que conoce. A la realidad tal como es en sí (antes de ser conocida) le llama Kant “noúmeno”, y a la realidad que “fabrica” la mente durante el proceso de conocimiento le llama “fenómeno”. Sobra decir que todo lo que conocemos son fenómenos, y que el “noúmeno” siempre será un misterio para nuestro conocimiento. Los fenómenos equivalen a lo que hemos llamado “ideas” en Descartes o en los empiristas.

5.       Ese conocimiento “fabricado” por la mente es, fundamentalmente, una síntesis entre lo que pone la mente (las formas a priori de la razón) y la experiencia (impresiones). El fruto de esta síntesis es el conocimiento fenoménico.

6.       En el primer momento de esa síntesis (al que Kant llama “sensibilidad”), la mente recibe pasivamente la “materia” de las impresiones dándoles la forma del espacio y el tiempo (que son las “formas a priori de la sensibilidad” que posee la mente) y “fabricando” así las llamadas “intuiciones sensibles” (sensaciones externas e internas, que son las que tienen origen en la propia mente).

7.       En un segundo momento de la síntesis (a la que Kant llama “entendimiento”), la mente organiza las intuiciones sensibles bajo los conceptos y categorías que posee la mente (lo que llama Kant las “formas a priori del entendimiento”) generando así los juicios, entre ellos los conocimientos científicos (los juicios sintéticos a priori).

8.       Los juicios sintéticos a priori son sintéticos (dan información) porque se han generado en una síntesis con la experiencia, y son a priori (son verdades necesarias y universales) porque representan las formas a priori con que la mente intuye y concibe necesaria y universalmente la realidad.

9.       Para Kant, el único conocimiento legítimo es el que se da a través de esta síntesis entre la razón (las formas a priori) y la experiencia (las impresiones). Es el conocimiento propio a las ciencias. Cuando la razón intenta conocerlo todo únicamente a priori (uniendo conceptos o categorías bajo otros conceptos más unitarios) produce ideas filosóficas o metafísicas (“ideas de la razón pura”, les llama Kant), que no tienen verdadero valor cognoscitivo (generan contradicciones). La metafísica no es posible como ciencia, concluye Kant, pero sus ideas pueden resultar inspiradoras (como “ideales regulativos”) para orientar la investigación científica.







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