Lee atentamente los siguientes fragmentos del Manifiesto comunista, de Marx y Engels y, para cada uno de ellos inventa un título, resume en no más de un par de frases cuál es su tema principal y selecciona tres palabras o expresiones clave.
1.
La historia de todas las
sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases. Hombres
libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y
oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre,
mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta;
lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la
sociedad o el hundimiento de las clases en pugna. […] La moderna sociedad
burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha
abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas
clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por
otras nuevas.
2.
Cada etapa de la evolución
recorrida por la burguesía ha ido acompañada del correspondiente progreso
político. Estamento bajo la dominación de los señores feudales; […] después,
durante el período de la manufactura, contrapeso de la nobleza en las
monarquías estamentales o absolutas y, en general, piedra angular de las
grandes monarquías, la burguesía, después del establecimiento de la gran
industria y del mercado universal, conquistó finalmente la hegemonía exclusiva
del poder político en el Estado representativo moderno. El gobierno del Estado
moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la
clase burguesa.
3.
Dondequiera que ha
conquistado el poder, la burguesía ha destruido las relaciones feudales,
patriarcales, idílicas. Las abigarradas ligaduras feudales que ataban al hombre
a sus "superiores naturales" las ha desgarrado sin piedad para no
dejar subsistir otro vínculo entre los hombres que el frío interés, el cruel
"pago al contado". Ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor
religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués
en las aguas heladas del cálculo egoísta. Ha hecho de la dignidad personal un
simple valor de cambio. Ha sustituido las numerosas libertades escrituradas y
adquiridas por la única y desalmada libertad de comercio. En una palabra, en
lugar de la explotación velada por ilusiones religiosas y políticas, ha
establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal.
4.
Mediante la explotación del
mercado mundial, la burguesía ha dado un carácter cosmopolita a la producción y
al consumo de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha
quitado a la industria su base nacional. Las antiguas industrias nacionales han
sido destruidas y están destruyéndose continuamente. Son suplantadas por nuevas
industrias, cuya introducción se convierte en cuestión vital para todas las
naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas
indígenas, sino materias primas venidas de las más lejanas regiones del mundo,
y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las
partes del globo. En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con
productos nacionales, surgen necesidades nuevas, que reclaman para su
satisfacción productos de los países más apartados y de los climas más
diversos. En lugar del antiguo aislamiento y la autarquía de las regiones y
naciones, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal
de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción material, como a la
intelectual.
5.
[…] Estos obreros, obligados
a venderse diariamente, son una mercancía como cualquier artículo de comercio;
sufren, por consecuencia, todas las vicisitudes de la competencia, todas las fluctuaciones
del mercado. La introducción de las máquinas y la división del trabajo, despojando
a la labor del obrero de todo carácter individual, le ha hecho perder todo atractivo.
El productor resulta un simple apéndice de la máquina; no se exige de él sino
la operación más simple, más monótona, más rápida […] No son solamente esclavos
de la clase burguesa, del Estado burgués, sino diariamente, a todas horas,
esclavos de la máquina […] y, sobre todo del mismo dueño de la fábrica. Cuanto
más claramente proclama este despotismo la ganancia como fin único, más mezquino,
odioso y exasperante resulta [el trabajo de los obreros].
6.
Como consecuencia de la
creciente competencia de los burgueses entre sí y de las crisis comerciales que
ocasionan, los salarios resultan cada vez más eventuales; el constante
perfeccionamiento de la máquina coloca al obrero en más precaria situación; los
choques individuales entre el obrero y el burgués adquieren cada vez más el
carácter de colisiones entre dos clases. Los obreros empiezan por coligarse
contra los burgueses para el mantenimiento de sus salarios. Llegan hasta formar
asociaciones permanentes, en previsión de estas luchas circunstanciales. Aquí y
allá la resistencia estalla en sublevación.
7.
Finalmente, cuando la lucha
de las clases se acerca a la hora decisiva, el proceso de disolución de la
clase reinante, de la vieja sociedad, adquiere un carácter tan violento y tan
áspero, que una pequeña fracción de esa clase se separa y se adhiere a la clase
revolucionaria, a la clase que lleva en sí el porvenir. Lo mismo que en otro
tiempo una parte de la nobleza se pasó a la burguesía, en nuestros días una parte
de la burguesía se pasa al proletariado, principalmente aquella parte de los
ideólogos burgueses que han llegado a la comprensión teórica del conjunto del
movimiento histórico.
8.
El proletariado está sin propiedad;
sus relaciones de familia no tienen nada de común con las de la familia
burguesa; el trabajo industrial moderno, que implica la servidumbre del obrero
al capital, lo mismo en Inglaterra que en Francia, en América como en Alemania,
despoja al proletariado de todo carácter nacional. Las leyes, la moral, la
religión, son para él meros prejuicios burgueses, tras de los cuales se ocultan
otros tantos intereses burgueses.
9.
¡Estáis sobrecogidos de
horror [se dirige a la alta burguesía] porque queremos abolir la propiedad
privada! Pero en vuestra sociedad la propiedad privada está abolida para las
nueve décimas partes de sus miembros. Precisamente porque no existe para esas
nueve décimas partes existe para vosotros. Nos reprocháis, pues, el querer
abolir una forma de propiedad que no puede existir sino a condición de privar a
la inmensa mayoría de toda propiedad.
10.
Se ha objetado aún que con la
abolición de la propiedad privada cesaría toda actividad, que una pereza
general se apoderaría del mundo. Si así fuese, hace ya mucho tiempo que la sociedad
burguesa habría sucumbido por la holgazanería, puesto que aquellos que trabajan
no ganan y los que ganan no trabajan.
11.
¿Hay necesidad de una gran
perspicacia para comprender que los conocimientos, las nociones y las
concepciones, en una palabra, la conciencia del hombre, cambia con toda
modificación sobrevenida en las relaciones sociales, en la existencia
colectiva? ¿Qué demuestra la historia del pensamiento sino que la producción
intelectual se transforma con la producción material? Las ideas dominantes en
una época no han sido nunca más que las ideas de la clase dominante.
12.
La historia de toda sociedad
se resume en el desarrollo de los antagonismos de las clases, antagonismos que
han revestido diversas formas en las distintas épocas. Pero cualquiera que haya
sido la forma revestida por esos antagonismos, la explotación de una parte de
la sociedad por la otra es un hecho común a todos los siglos anteriores.
13.
Si el proletariado, en su
lucha contra la burguesía, se constituye fuertemente en clase; si se erige por
una revolución en clase directora y como clase directora destruye violentamente
las antiguas relaciones de producción, destruye al mismo tiempo que estas relaciones
de producción las condiciones de existencia del antagonismo de las clases,
destruye las clases en general y, por lo tanto, su propia dominación como
clase. En substitución de la antigua sociedad burguesa, con sus clases y sus
antagonismos de clases surgirá una asociación en que el libre desenvolvimiento
de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos.
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