La alienación humana viene dada por las
condiciones económicas y sociales en que el hombre vive y trabaja, es decir:
por la estructura propia de la sociedad capitalista. Para transformar esas
condiciones a través de la acción revolucionaria hay que averiguar
primero cómo es y cómo funciona dicha estructura. A este respecto Marx propone
una teoría política que explica no sólo la estructura de la sociedad capitalista sino la de todas las sociedades, así como el proceso dinámico a través del cual han ido sucediéndose a lo largo de la historia. A esta teoría se le llama "materialismo histórico", pues supone que todo lo que produce cultural o históricamente el hombre está en función de la base material o económica. Veámosla poco a poco.
Según el materialismo histórico, la base real de toda cultura es una determinada "infraestructura" económica y social. Esta infraestructura comprende básicamente dos cosas: (a) los medios y fuerzas productivas con las que cuenta una sociedad (materias primas, tierras, fábricas, trabajadores, capital, etc.) y (b) el modo en el que se relaciona la gente con estas fuerzas productivas (quiénes las poseen, quiénes se limitan a trabajar, cómo se organiza el trabajo...) generando clases sociales (siendo las clases habitualmente dos: la clase de los propietarios y la clase de los trabajadores). Todos los demás elementos que componen una sociedad (la política, las costumbres, la religión, la filosofía...) dependen, según Marx, de la infraestructura económica y social, y tienen la importante función de legitimar y justificar dicha infraestructura. A estos elementos políticos e ideológicos (leyes, tradiciones, creencias, ideas, etc.) se les denomina "superestructura". En la superestructura podemos distinguir, a su vez, dos niveles: la superestructura política y la superestructura ideológica.
La superestructura política (el sistema de gobierno, el derecho, la policía, etc.) tiene la función de dar cobertura institucional al orden social y económico, estableciendo y haciendo cumplir las leyes apropiadas para que dicho orden se mantenga vigente.
La superestructura ideológica comprende muchas cosas: la moral y las costumbres, los ritos y fiestas, la educación, el arte, las creencias religiosas, incluso la ciencia y la filosofía (especialmente aquella que se ocupa de "interpretar, pero no de transformar" el mundo). La función de esta superestructura (a la que, a veces, se la llama, sin más, "ideología") es justificar y convencer a la gente de la validez y necesidad del orden social establecido, ocultando las contradicciones y tensiones inherentes a dicho sistema y desactivando las ideas contrarias al mismo.Veamos algunos ejemplos.
En la sociedad feudal, la infraestructura determinaba que la propiedad de las fuerzas productivas (que era, sobre todo, la tierra y los siervos) estuviera adscrita a la nobleza y el alto clero. Las relaciones de producción eran claramente desiguales, de manera que unos pocos (los propietarios de la tierra) vivían del trabajo de otros (siervos, campesinos), dándose así dos clases sociales (estamentos) bien diferenciadas.En cuanto a la superestructura, la sociedad feudal se caracteriza por la filosofía y la religión cristiana, el arte medieval, la monarquía absoluta y muchos otros... Todos estos elementos servían para justificar y legitimar el modo de producción y el orden social feudalista.

Así, la idea de un Dios único y todopoderoso que gobernaba el mundo servía para justificar la monarquía absoluta (en la que una única persona, el rey, gobernaba a todos). La monarquía imponía leyes que, a su vez, protegían e institucionalizaban la diferencia social entre señores y siervos y el modo de producción imperante. La ideología medieval servía, además, para desactivar las tensiones sociales y evitar rebeliones, inculcando la idea del origen divino de la estructura social y política, y la reparación de las injusticias en "otro mundo" (en el Reino de Dios).

En la sociedad capitalista (que es lo que más interesa a Marx), la propietaria de las fuerzas productivas es la burguesía, y las relaciones de producción son también de dominación y explotación de una clase (los proletarios) por la otra (la burguesía).
Los obreros, dueños tan solo de su fuerza de trabajo, la venden al burgués por una cantidad menor a la de los beneficios que se obtienen de ella (a la diferencia entre el salario y el beneficio que obtiene el burgués le llama Marx "plusvalía").
De otro lado, la ideología burguesa cumple la función de justificar el orden social capitalista y burgués. La filosofía de Hegel (un filósofo muy conocido del siglo XIX), por ejemplo, afirma que el Estado moderno es la "realización" política de la Razón, con lo que no cabe oponerse racionalmente a él (aunque en realidad ese Estado no hace, según Marx, sino representar los intereses económicos de la burguesía dominante).
La mentalidad o ideología moderna alienta también la libertad individual y hace a cada individuo responsable de su situación económica, cuando en realidad esto es incierto, pues los obreros, en cuanto desposeídos de la propiedad de los medios productivos, carecen de casi toda posibilidad de liberarse de su situación.Más aún, la cultura burguesa, con su arte amable y, diríamos hoy, con toda la inmensa industria del entretenimiento cultural, procura que los obreros permanezcan ajenos e inconscientes de su situación, generando la necesaria conformidad para que la "máquina" capitalista siga funcionando...


Y aquí tenéis la presentación de clase:



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